En aquellas tardes Lince inventaba cuentos, que luego sus sobrinos, le pedían cada vez que los visitaba y que el no recordaba en su totalidad, por ende, tenía que esforzarse en recordarlos o inventarlos.
Ese ejercicio creativo es la base, cuenta el abogado, quien se dio a conocer ya en el mundo literario con el libro "El bosque escondido", una publicación de unos 700 ejemplares que hizo con su propia inversión económica.
"Lo hacía para compartir mundos imaginarios que uno tiene en la mente, pero esas ideas van cambiando sin darse cuenta en el proceso creativo", resume Lince esos "arranques" por escribir.
Además de escribir en un diario (cuaderno), que compra todos los 22 de noviembre porque esa es la fecha del cumpleaños de su abuelita, el abogado invierte horas en las lecturas que son una forma para nutrirse de la imaginación de otros escritores.
Para Lince escribir es un trabajo que se tiene que hacer por Panamá. Él cree que ya se tiene una base amplia de escritores, pero que hace falta ampliar la de los lectores. Esto lo cimenta en su participación en las actividades culturales y asistiendo en las reuniones de los círculos de lectura.
"El bosque escondido" fue escrito en aproximadamente dos años. Lo inició como una serie de cuentos y luego se dio de cuenta que todos estaban relacionados, entonces, volvió a empezar pero ahora de forma novelada.
De aquel entonces, Lince comparte que ha mejorado algunas cosas, que con el pasar del tiempo, se ha ido puliendo pero que las ganas por escribir historias es la misma de siempre.
Con esta publicación logró una aceptación favorable, tanto en el público infantil como en el adulto. Él comenta que una sicóloga se le acercó para felicitarlo porque luego de la lectura hizo un repaso de su infancia.
Los temas de los libros no es variado. Se ha mantenido con el tema ecológico porque considera que es más fácil cambiar los hábitos de los pequeños que el los adultos. El segundo libro, "El valle prohibido" ya publicado y que es parte de una trilogía , continúa con la misma temática.
Eduardo este año participará en una antología con tres cuentos, esta es la primera vez que escribe para un público adulto, y comparte esta publicación con Carlos Wynter y con Silvia Fernández.
Para participar en el premio Ricardo Miró, Lince tendría que "saltar" a temas para adultos porque el concurso no tiene categorías para literatura infantil, aunque hay escritores que han ganado con libros de cuentos con personajes infantiles.
Él ve este premio como un mecanismo de disciplina para todo el que escribe. "Hay personas que por sola ilusión crean obras que, aunque no ganen son escritos de buena calidad", comparte.
También potencia la motivación. "Yo participé hace años y aunque no esperaba ganar me sentí bien compitiendo con grandes escritores", agrega.
Para hablar de los colegas, Lince primero habla de él mismo. "Me falta mucho por aprender, el escritor que dice que lo sabe todo no sabe nada porque siempre se puede mejorar".
"En Panamá hay buenos escritores, pero no hay suficientes puertas abiertas para darse a conocer. Si esas obras salieran a los mercados extranjeros, la situación sería diferente", dice Lince.
Admira a personas como Rose Marie Tapia que en pocos años ha logrado romper con muchos paradigmas en cuanto a la creación literaria.
"Aunque se considere la literatura infantil como un género de menor importancia", Eduardo se quedará con esta por un tiempo más. Una vez que concluya con el último libro de la trilogía se dedicará entonces a desarrollar novelas para adultos.
Lince se considera un lector compulsivo. No tiene un escritor favorito a la hora de sentarse a leer, en su biblioteca hay cientos de títulos que aún no ha leído, pero que confía leer por lo menos una vez.
"Siempre me van a ver con un libro en la mano y un diario en la otra, de esa forma, no pierdo ni un segundo cuando me venga una idea nueva. El libro puede ser de historia, de filosofía, de cualquier cosas, porque leo de todo", concluye.
Escribe a mano, luego lo pasa a la computadora para el proceso de edición.
Aunque no publica todos los años, sí escribe un libro por año.
Escribir es un trabajo que nunca termina.