Para muchos pequeñines era la primera vez que asistían a un teatro, que, aunque no iban a presenciar ninguna función, escucharían por dos horas los "Cuentacuentos", organizado por el Instituto Nacional de Cultura (INAC).
Antes de la hora acordada, 10: 00 de la mañana, recorieron lugares históricos como Las Bóvedas, donde se venden artesanías y preguntaban cuantas cosas se le venían a la mente.
Luego entraron y examinaron el lugar. Observaron las sillas de color rojo y el escenario donde colgaban unas cortinas grandes y rojas, allí se sentaron en los primeros puestos sin pena alguna. Sentían curiosidad por lo que tenían preparado: los cuentos.
De cuando en cuando, las maestras tenían que ejercer su autoridad, para que los niños, todos vestidos de uniforme de escuela pública, bajaran el tono de voz.
Héctor Collado inició el programa. Interpretó diversos números, hasta de magia. Collado, más que poeta, es un experimentado cuenta cuentos. Los niños demostraron empatía hacia el poeta o Jefe de Letras del INAC.
Collado puso en marcha su popular truco de "la máquina de hacer ruido", que, además de entretener a los pequeños, sirve como instrumento para lograr silencio.
Luego de Collado, vino Carlos Fong que contó una versión moderna de "La Cucarachita Mandinga", en la que los niños también participaron. Fong, con mucho ingenio, agregaba pasajes al cuento, con el objetivo de que los niños hiciesen ejercicios mentales.
Luego de Fong, Mariel Escalona, una cuenta cuentos con variedad de tonos. Con su cuento la Guacamaya, centró toda la atención de los estudiantes. El cuento de Escalona tiene en el fondo un mensaje muy esperanzador, y que de seguro los niños recordarán cuando regresen a sus aulas: el amor hacia los demás.
Dagoberto Chung viajó desde Colón, donde reside, para compartir sus cuatro años de experiencia en esta faceta cultural.
Chung tiene una forma muy particular de hablarle a los niños. Se vale de muchos gestos para atrapar a los niños, que se mueven imitando al escritor.
Los niños, siempre deseosos de colaborar, rodearon a Chung cuando este invitó a cinco voluntarios al escenario.
Lil María Herrera compartió un cuento de terror. La poeta cuenta con experiencia en Cuenta cuentos en el Bibliobús de la Biblioteca Nacional y para darle un toque más misterioso a su lectura usó uno de los recursos del teatro: poca luz.
Los animales son los personajes más emocionantes para los niños. Y, con esos temas, los "cuenteros" interactuaban con los oyentes.
"Y ¿por qué no tienen títeres?", preguntó un pequeñín que no se quedaba quieto.
Un poeta representativo de la literatura panameña estuvo escuchando. Ramón Oviero, ganador en varias ocasiones del Premio Ricardo Miró.
El escritor dice que cuando era niño no se realizaban estas actividades, ya que en ese tiempo eran las maestras las únicas que les contaban cuentos a los alumnos.
El vio normal el comportamiento de los pequeños, y hasta comió del pastel que les tenían los organizadores a los pequeños como refrigerio.
Oviero adelantó que en los próximos meses saldrán dos libros de él. Uno que escribió hace más de cuarenta años en México y el otro que tiene unos cinco años de escrito.
Aunque ya no escriba, el escritor, compartió que es su esposa la que le lee porque él fue operado de la vista.
Las maestras que llevaron a los estudiantes agradecieron a los organizadores del evento, el cual marca positivamente en la educación de los niños.
La mayoría de estos oyentes llegaron desde la Escuela Simón Bolívar de Pacora.
Para los adultos que asistieron, hubo un stand pequeño con libros ganadores del Premio Ricardo Miró a precios de 25, 50 y un balboa.
Los niños siempre tienen muchas cosas que contar, salvo que en ocasiones no tienen las palabras adecuadas.
"Bien pritty", "entretenido", "muy, pero muy triste", "quiero regresar", "mira que no conocía esa cucarachita llorona", "ese logro era bueno", "ese monstruo era muy feo y tenía ocho ombligos", "el dulce estaba rico", "ese niño me pisó", estas son algunas de las repuestas que los niños dieron cuando hacían fila para tomar el refrigerio que les tenían a la salida.
Estos cuentacuentos, además de entretener a los niños, es una forma de regresar a la niñez.
Escritores comparten dos horas de "cuentacuentos"
Esta actividad se organizó como parte de la celebración de la Semana del Libro, que culminó ayer domingo.