Hospitales y personal sanitario pueden mejorar de forma sustancial las condiciones en las que mueren los pacientes con enfermedades terminales en todo el mundo simplemente escuchando sus necesidades.
Esta es la conclusión de un estudio del Centro Conjunto de Bioética (JCB) de la Universidad de Toronto, que considera que prestar atención en los asuntos considerados importantes por pacientes y familiares produce mejoras significativas sobre cómo las personas moribundas perciben el cuidado que reciben.
"La calidad del cuidado de los enfermos al final de sus días no es buena en ningún país del mundo. Simplemente no prestamos suficiente atención al problema", explicó a EFE el doctor Peter Singer, director del JCB.
"Cuando solicitamos calificar la calidad de la atención, con una nota A para el trato excelente y una F para el más bajo, la media es siempre B.