Eran las 8.00 p.m. cuando el público que asistió al estreno del ballet Giselle, el pasado miércoles, permanecía en silencio esperando.
La música, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el maestro de todos los tiempos, Jorge Ledezma Bradley, ya había comenzado a tocar.
Sus notas melodiosas calmaban a cuentagotas en la oscuridad a los presentes; sin embargo, el telón no abría. Contados minutos pasaron y el suspenso paró.
El Ballet Nacional de Panamá hacía su estreno estelar en estos 100 primeros días de gobierno, esta vez bajo la dirección del maestro Sasha Adamovic, y el acompañamiento de los bailarines internacionales de Puerto Rico, Laura Valentín López y José Rodríguez.
Ellos estrenaron Giselle, la obra que cuenta una historia de amor que se ve truncada por la diferencia social de los amantes, una siendo plebeya y el otro, teniendo compromisos nada más y nada menos que con la reina.
Como toda una novela fue la descripción que dieron algunos presentes a la puesta en escena de Giselle.
Giselle en su estreno llenó de magia el Teatro Nacional de Panamá, en cada esquina se sentía el ambiente de fiesta entre políticos, empresarios y personalidades del mundo del arte panameño, que brindaban con champaña la iniciativa del Instituto Nacional de Cultura de realizar este proyecto.
Un espectáculo en el que los bailarines del Ballet Nacional hicieron gala de sus estudios y experiencia en el ballet clásico ejecutando arriesgados pasos, en los que parecían volar para luego caer en posturas perfectas, típicas del ballet.
De los bailarines cada uno tuvo su momento, desde los nacionales en coreografías individuales y en grupo hasta los internacionales, quienes lucieron su protagonismo en los bailes de cortejo que se dieron entre los dos amantes, los que le daban el toque de romanticismo a la historia.
Esa noche, la puertorriqueña Valentín dejó una doble marca de profesionalismo, ya que la bailarina panameña Alexa Nora Gutiérrez, primera figura del Ballet Nacional de Panamá, quien es también estelar, no pudo participar del estreno por una lesión, entonces Valentín tuvo que actuar y bailar su papel, indicó el maestro Adamovic.
Hoy se espera que Gutiérrez pueda participar de la última puesta en escena de Giselle, que será a las 8.00 p.m, en una función en que la Orquesta Sinfónica Nacional planea distinguirse nuevamente dando el misticismo a la obra.
Giselle es una obra donde la iluminación, vestuario y maquillaje le dan a la puesta en escena un toque internacional e impecable de calidad y creatividad, lo que le permite al espectador sumergirse sin problemas en ambientes de terror que huelen a muerte, mientras que en otros momentos brota la alegría, que se percibe de la emoción de los bailarines que danzan sin parar en coloridos y detallados escenarios que fingen ser paisajes y castillos.
Los boletos tienen un costo de 30, 25, 20 y 5 dólares. Información: 262-3525.