EFE
Los polacos han sustituido en estas navidades los regalos de ropa interior barata o desodorantes por otros más sofisticados de telefonía, informática o perfumería de lujo, aunque también se han volcado con los más desafortunados.
A la vez que la sociedad polaca gasta más en estas fiestas, también se ha vuelto más solidaria.
"Un regalo para cada niño", destinado a la ayuda de los orfanatos, es el lema que multitud de organizaciones caritativas, artistas populares, y medios de comunicación, adoptaron para estas navidades.
Los comercios también se hando a esta tendencia solidaria y han recogido durante todo el mes donaciones en alimentos, destinadas a las minorías polacas en el extranjero, en los antiguos territorios afectados por la pobreza de la desaparecida Unión Soviética.
Otras instituciones, como la no gubernamental "Monar", se ocupa tradicionalmente de organizar la cena de Nochebuena en la calle, en los bajos de la estación de trenes, o en pasadizos subterráneos para los vagabundos y los desamparados.
Pese al trabajo doméstico que exigen, un 61 por ciento de polacos se alegra por la celebración de estas fiestas, según un sondeo de Pentor, y sólo un 17 por ciento no hará regalos el día de Navidad, ya que en Polonia no se celebran los Reyes Magos.
Las estadísticas señalan que en este año el gasto medio en regalos de cada familia será de 256 zlotys (74,13 dólares), aunque una de cada tres familias sólo gastará 100 zlotys (28,95 dólares).
El 61 por ciento de los polacos considera que la situación económica del país empeora, pero ni los precios ni el desánimo parecen estropear los preparativos navideños, y los clientes invaden, literalmente, todos los grandes supermercados.
Los centros comerciales extranjeros no dan a basto estos días para atender a la multitud de gente que se acerca para comprar comestibles, y todo tipo de artículos.
Los menos pudientes recabarán en los bazares al aire libre para adquirir artículos similares pero más baratos, como las importaciones masivas de decoraciones eléctricas y los árboles navideños artificiales de fabricación asiática.
Así como otros cientos de mercancías, especialmente copias de discos piratas de música y juegos de ordenadores de contrabando que se venden abiertamente en Polonia.
La prensa da consejos culinarios para estas fechas, ya que no todos los polacos tienen talento para cocinar el plato tradicional, la carpa de río, y a su vez respetar los derechos de los animales.
El pez debe ser sacrificado en el esplendor de su salud, de un certero golpe de cuchillo en la cabeza, y una vez asegurados de su muerte, proseguir según la receta típica de cocerlo, ponerlo en gelatina con pasas y rodajas de zanahoria, bien condimentado con especies.
Lo que más se echará en falta este año será la nieve, elemento indispensable para conseguir el clima ideal para la época navideña, según los polacos, ya que este invierno es seguramente el más cálido del siglo.