Variedades

Estimule las habilidades motoras finas en la vida


Desde pequeños vemos como a los niños les gusta garabatear, simular que escriben, dibujar y pintar libremente. Sin embargo, es frecuente que cuando empiecen su escolarización, muestren dificultades motoras en la escritura que afectan su desempeño escolar y les producen frustración. Esto podría deberse a que no se han respetado las etapas de su desarrollo no han tenido oportunidades, o la suficiente estimulación motora necesarias previas al aprendizaje de la escritura.
Para poder adquirir la escritura el niño debe poseer un desarrollo de la motricidad fina, especialmente a nivel de las manos y de los dedos, un control en la postura de su cuerpo, una madurez intelectual que le permitan manejar las letras como símbolos y dominar la estructuración y espacio temporal necesaria para su codificación. Necesita tener bien adquiridas las nociones elementales de arriba-abajo, delante-detrás, izquierda-derecha, etc. y una buena integración del esquema corporal. Además, haber definido su mano dominante y poseer una adecuada coordinación ojo-mano...
Sin esta maduración psicomotora, el niño tendrá dificultades en la actividad motora que demanda la escritura y es posible que al iniciar la educación básica emplee indistintamente la mano derecha o la izquierda, sujete mal el lápiz o que la escritura sea muy lenta y fatigosa; la letra será deforme, mal alineada y temblorosa, a veces ilegible. Los cuadernos de estos niños suelen ser sucios, llenos de borrones y tachones, con agujeros de tanto borrar, etc.
Muchas de estas deficiencias y malos hábitos en la escritura se deben a los distintos retrasos o alteraciones en el desarrollo psicomotor del niño, por no haber tenido la suficiente estimulación en el hogar o la adecuada ejercitación en la escuela.
Los primeros aprendizajes en el niño deben producirse a través de la acción y la experiencia, ya que ellos están interesados en participar de tareas sencillas y en la solución de problemas de la vida real. Aprenden aptitudes de autocuidado como vestirse y desvestirse, bañarse, comer, etc. Desarrollan habilidades sociales necesarias para relacionarse con los adultos y al jugar con otros niños. Adquieren aptitudes cognoscitivas al escuchar y relatar cuentos, asociando el lenguaje escrito con el lenguaje oral; al dibujar por cuenta propia acerca de sus juegos, al escuchar y moverse al compás de la música, estableciéndose así las bases para la adquisición de destrezas motoras finas y de pensamiento, que conducen a la apropiación de la escritura.
Lo único que los niños necesitan para aprender y evolucionar son materiales que puedan explorar sin riesgos con todos los sentidos, objetos que puedan manipular, probar, dejar caer, desarmar y volver a armar . Estos pueden encontrarse en el medio ambiente que les rodea como en la cocina de la casa, las alacenas, la lavandería, los patios, los juguetes, etc. Incluso, las tareas caseras se pueden convertir en actividades que podemos aprovechar para estimular en nuestros hijos los movimientos finos de manos y dedos, la coordinación de ojos y manos, el reconocimiento de las diferencias de tamaños, texturas, algunas formas geometrícas (circulo, cuadrado y triángulo) y el reforzamiento de nociones de espacio en forma natural, funcional y espontánea...
ENSEÑELE
Por ejemplo, cuando estamos lavando la ropa le podemos pedir al niño que nos ayude a doblar y a clasificar la ropa por colores o tamaño. Le hablamos de los pasos a seguir y lo que se necesita para lavar. Con ello le estamos enseñando a clasificar por color y por tamaño; a seguir secuencias, a poner las cosas en orden, lo que facilita el proceso de asociación y secuencia del pensamiento lógico. Si el niño domina esta habilidad, le será fácil deletrear, leer y escribir.
Cuando estemos haciendo un rico emparedado podemos aprovechar para partir, untar y trabajar secuencias. Qué se hace primero, qué se hace después. También para trabajar la nociones de entero, mitad, etc.. Las figuras geométricas que podemos sacar de una rebanada de pan (cuadrado, triángulo) entre otras. Estimulamos así habilidades de manera integral.
A la hora de poner la mesa le podemos enseñar al niño las nociones de arriba-abajo, derecha e izquierda, y también estaremos estimulando su coordinación visomotora. Además le estamos reforzando su autoestima al hacerlo sentirse útil. El hogar está lleno de innumerables oportunidades para proveer las destrezas que el niño necesita adquirir para aprender a escribir letras, palabras, oraciones y a producir textos.
El juego y las experiencias de la vida cotidiana nos ofrecen las situaciones ideales para que los niños disfruten sus años de preescolar desarrollando habilidades básicas para el futuro escolar y personal. Por ello evitemos la sobreprotección, dejemos a los niños explorar, hacer, construir, jugar en patios, parques y áreas sociales.
Facilitémosle un rincón de creatividad con papel manila, lápices de colores, tablero, tizas, pinturas y pinceles, donde puedan dar rienda suelta a su imaginación y practicar destrezas motoras finas. Démosle apoyo y alentémosle a bañarse, vestirse, cepillarse, etc. mas no lo hagamos en su lugar. Tal vez se demore, pero así aprenderá. Seamos comprensivos y pacientes mientras nuestro hijo realiza tareas de la vida cotidiana.
"Un niño seguro de sí mismo, con buena autoestima, es siempre un triunfador y es tarea de los padres hacer que los hijos sean triunfadores en su vida y en su actitud ante el mundo"


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25336
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América