El mundo en que vivimos es privilegiado, con sus permanentes avances tecnológicos, científicos y la apertura de nuevos horizontes, dándonos la ilusión de una vida mejor con mayor comodidad y posibilidad.
Sin embargo, cada día se aleja la realidad de lo que tanto se ansía: paz interior, tranquilidad, armonía y equilibrio emocional. Pero, ¿por qué se cae en esta triste realidad?

“Vivimos sometidos a tensiones producidas por el progreso, la lucha por el cargo ambicionado, la crisis de valores afectivos y familiares, la inseguridad en las calles, el horroroso tránsito, entre otros muchos factores, son los desencadenantes de la llamada epidemia del tercer milenio: el estrés”, aseguró la psicóloga Gloria Jiménez.
Además, el estrés es un “enemigo astuto y su presencia se convierte en un obstáculo contra la calidad de vida, afectando nuestra posibilidad de lograr una vida plena y armoniosa, produciendo temibles consecuencias, como lo es la enfermedad, tanto física como psíquica”, argumenta con seguridad la especialista de la salud.
Pero, ¿qué enfermedades desencadena?
Una persona estresada está inmersa a sufrir de diversos trastornos y enfermedades, siendo las más comunes: “las cardiovasculares, respiratorias, digestivas, neurológicas, inmunológicas, endocrinas, sexuales, etc.,”, las cuales afectan “nuestra calidad de vida y eficiencia individual”, según Jiménez.
No obstante también suelen aparecer síntomas psicológicos como: ansiedad, tensión o irritabilidad, que según la especialista es hasta más peligroso que los trastornos físicos.
¿Cómo contrarrestar a este enemigo estresante?
Según la profesional de la salud, el tratamiento médico incluye tanto “aspectos de medicación, tratamiento de las enfermedades y recomendaciones dietéticas, pero también se debe hacer exámenes conductuales para que el paciente pueda abordar y ahondar en las problemáticas que lo aquejan”.
Hace hincapié también en que la persona que esté desencadenando los síntomas mencionados en los párrafos anteriores, busque ayuda de un profesional idóneo para crear y esclarecer los objetivos del paciente en cuestión.
“Cuando la persona acuda a su médico, él le ayudará a esclarecer sus objetivos, manejar adecuadamente sus prioridades, y establecer el norte de sus proyectos”, confiesa Jiménez.
A pesar de todo lo que se ha desarrollado, por sobre todas las cosas, es vital que la persona afectada se proponga canalizar el estrés por medio de la lectura de un libro, realizar yoga, salir a caminar a un parque, por supuesto, reconocer que tiene un problema y buscar ayuda de un especialista.