La vida a veces coloca al individuo en un laberinto, donde si no se tiene disciplina, perseverancia, entusiasmo y fe, se corre el riesgo de claudicar, creyendo que las salidas están todas cerradas, cuando en verdad hay siempre una manera de lograr las metas y objetivos que uno se ha trazado. Luis Polanco es el vivo ejemplo de ello.
N o en vano su madre, Santa Cruz Polanco, se ha desvelado planchando y ha quedado tantas veces con dolor de espalda por permanecer horas y horas doblada lavando para llevar el sustento a su hogar y hacer posible que sus hijos/as -Luis, Kevin, Joel, Dayanara y Miguel Antonio- puedan obtener un diploma, a diferencia de ella que en el último recodo del camino,V año, abandonó sus estudios.
Sus hijos/as serán profesionales, se prometió otrora y hoy puede ponerlos de ejemplo en su comunidad y en el país a quienes dudan de que la educación sea el pasaporte hacia un futuro prometedor.
A ella la vida no le ha resultado nada fácil, pero, es de esas mujeres que no se arredra ante la adversidad. Con un brillo especial en los ojos, manifestó henchida de satisfacción: "la mejor recompensa que tengo es que mis hijos son excelentes alumnos. Si tengo que trasnocharme pegada a una plancha para que ellos tengan un mejor futuro es con gusto que lo hago".
En lo que a Luis respecta, sus buenas notas no las considera mérito únicamente propio, su madre lleva buena parte del reconocimiento, aunque en el anonimato, pues trabaja y hace maravillas con los B/.40.00-50.00 que gana al mes lavando y planchando, porque su compañero, Miguel Carrasco es agricultor de subsistencia.
En el Instituto Profesional y Técnico Las Palmas, en Veraguas, Luis Polanco se ha empinado por encima de su pobreza económica y ha sacado a relucir su riqueza moral e intelectual, a la par que un alto sentido de solidaridad social, pues es modelo de amigo y condiscípulo, que goza del cariño de sus compañeros de aula, a los que brinda solícito su ayuda cuando no entienden algo.
"Yo les digo a cada rato den un 100%, que aunque uno sea pobre, si uno es honrado y estudioso hay oportunidades que no había antes, como estas becas, que son tan buenas para los muchachos. Y yo me siento muy agradecida y en primer lugar le doy gracias a Dios y a los rotarios porque mi hijo podrá ser alguien en la vida, un profesional y no quedarse estancado. La meta es estudiar y contribuir con otros", concluyó Santa Cruz.