GRANDE POR SU humildad y por sus logros. Polifacético, alegre, solidario y firme. Perseverante. Prolífico. De espíritu curioso y creativo. Consecuente con sus ideas. Digno. Servicial. Amigo entre amigos.
Así fue descrito Etanislao Arias en la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá, en una noche memorable donde en medio de su ausencia todos lo sintieron más presente que nunca. A través de testimonios y anécdotas de amigos, colegas y familiares. A través de sus cuadros y esculturas. De sus paisajes donde capturó la belleza agreste de la selva tropical. De sus desnudos. De sus obras donde el erotismo está a flor de piel. De sus trazos de la figura humana, sus grabados, sus óleos.. Pese a su partida hace tres años estuvo allí la noche del 21 de septiembre. Junto a quienes amó y le amaron. Le aman aún.
Etanislao Arias, un hombre que supo hermanar su arte con su don de gente y sus roles de padre, hijo, hermano, amigo, docente... de estudiante permanente en la escuela de la vida.
"Su espíritu inquieto profesaba el cambio como brújula", dijo sobre el Maestro Etanislao Arias su amigo entrañable y colega el Arq. Guillermo Mezza.
El de Etanislao Arias fue un arte solidario. Solidario con los necesitados. Con los pobres. Como los de El Marañón, que vivían apiñados en cuartos. "Cuartos donde no entra el sol, porque el sol es aristocrático", como bien lo escribió el vate panameño Demetrio Korsi.
Esa identificación con la causa de los marginados la mostró desde sus años como estudiante. Se constituyó en una de las principales voces estudiantiles ante el Consejo Académico, en tiempos en que el decano de la Facultad elegía a los representantes estudiantiles por su índice académico. Y su tesis de grado fue sobre el hábitat rural en Panamá.
Ni cumplidos, preseas u honores lo envanecieron. Su bonomía y talento lo hicieron trascender.
"Homenaje a Etanislao Arias", que se exhibe es como un libro abierto en cuyas páginas se puede recorrer la evolución de su pintura y arte escultórico, donde deja entrever exterioridades e interioridades. Muchas las gritó. Panamá te escucha aún Etanislao. Y admira tu obra.
¡Etanislao Arias vive!
"No era una hormiga, era el hormiguero". Incansable y prolífico.