La Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A., ETESA, que opera la red de energía eléctrica en el sistema interconectado nacional e interconexiones internacionales y es responsable de la administración del Mercado Mayorísta de Electricidad, se une a la celebración de la Organización Meteorológica Mundial, OMM, que conmemorará el "Día Meteorológico Mundial", hoy, 23 de marzo.
ETESA, a través del Departamento de Hidrometeorología, cuya responsabilidad primordial es el evaluar permanentemente los recursos hídricos y determinar las condiciones metereológicas en todo nuestro territorio, es la unidad operativa que coordinará las actividades de aniversario bajo el lema "El tiempo, el clima y la salud", nombre dado por la OMM, de las Naciones Unidas a esta fecha, con el propósito de destacar los efectos del tiempo y el clima sobre la salud.
La OMM cuenta con la representación de Panamá cuya responsabilidad recae en el Departamento de Hidrometeorología de ETESA, y pretende con la celebración de este evento internacional el captar la atención de los gobiernos, del público en general y de las autoridades de salud internacionales en torno a la importancia de las relaciones existentes entre el tiempo, el clima y la salud.
Resulta incuestionable el que los seres humanos somos vulnerables a los cambios importantes de las condiciones meteorológicas y resultan frecuentes las enfermedades y muertes causadas por altas temperaturas y fríos repentinos.
En diversos puntos del globo, el advenimiento de las lluvias originan enfermedades endémicas, como el paludismo y el cólera. Las enfermedades respiratorias como el asma, hoy por hoy, están asociadas al smog y gases tóxicos, la incidencia de la lluvia ácida o de los depósitos de sustancias tóxicas que contaminan las tierras agrícolas, los bosques, los manantiales y las poblaciones de peces.
Por otra parte huracanes o las crecidas extremas, entre otros fenómenos meteorológicos de gran magnitud, llevan muerte y destrucción a densos núcleos humanos, con una secuela de mal nutrición y la propagación de enfermedades como la diarrea y el cólera.
Además, el calentamiento previsto del planeta y el cambio climático resultante afectarán casi de seguro la salud de las poblaciones humanas en el futuro. Este fenómeno también se estima afectará la disponibilidad de agua dulce, particularmente para usos doméstico y agrícola.
La contaminación del aire y el estado del tiempo inciden en la supervivencia de la especie humana y de todas las formas de vida de nuestro planeta. En la actualidad las grandes ciudades son contaminadas por el ozono, el dióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono y el dióxido de azufre, que afectan la salud humana.
Y aunque no lo percibamos, el tiempo y el clima influyen considerablemente en la concentración de esas partículas y gases. Las variaciones de temperatura, de la humedad, el estado del tiempo, y las precipitaciones originan la presencia de muchos alergenos en el aire, particularmente pólenes, los que a su vez están ligados a la incidencia de ataques de asma a nivel mundial.
El Niño es el término con que se designa un extenso calentamiento de las capas superiores del océano en la parte oriental del Pacífico Tropical, de tres o más meses de duración.
Este fenómeno es original por un cambio de la presión atmosférica entre las regiones occidental y central del Océano Pacífico (conocido también como Oscilación Austral), unido a un desplazamiento del núcleo de las lluvias tropicales desde el Océano Pacífico occidental hacia el oriental. Las lluvias extremas traídas por El Niño perjudica a las sociedades humanas, provocando escasez de alimentos, crecidas y deslizamientos de tierras.
Pero lo más grave de El Niño es su efecto acumulativo, que es de tal magnitud que el número de desastres que sobrevienen en todo el mundo, al año siguiente de su aparición es mayor que durante el año en que está ocurriendo.
El Huracán Mitch, causado por El Niño, bajo la influencia de La Niña, ocasionó devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierras, segando más de 11 mil vidas a su paso por Centroamérica y dejando sin hogar a millones de personas, expuestas a muchas enfermedades.
Los estados extremos de tiempo han afectado mucho la infraestructura sanitaria pública. Tras El Niño 1997-98, un diez por ciento de las instalaciones sanitarias del Perú resultaron seriamente dañadas. El mismo fenómeno estuvo relacionado con los brotes de paludismo de Colombia, Venezuela, el noreste de la India, Sri Lanka y Pakistán. Y en Kenia y el sur de Somalia, se estima que pudo haber provocado el brote de fiebre del valle de Rift de mayor magnitud jamás conocido, que diezmó personas y ganado.