El Instituto Nacional del Cáncer ha destinado 60 millones de dólares para investigar la incidencia del cáncer en las minorías que viven en EEUU, que sufren una "carga desigual" en este problema por razones económicas y culturales.
Los hispanos, que son casi 31 millones en EEUU, serán de los principales beneficiados de este programa, además de afroamericanos, asiáticos e indios nativos americanos.
Todos ellos presentan tasas de mortalidad en algunos tipos de cáncer más elevadas que las de sus conciudadanos de origen anglosajón, pero ello no responde a razones genéticas o raciales, sino a otras de índole cultural y sobre todo económica.
"Hay que entender las relaciones entre cultura y pobreza para poder entender el cáncer en esas comunidades", declaro hoy Harold Freeman, presidente del equipo asesor sobre cáncer de la Casa Blanca.
Elmer Huerta, quien dirige un centro de riesgo del cáncer en el Washington Hospital y coordinará el nuevo programa entre los hispanos, ha señalado que la investigación sobre el cáncer no supone sólo laboratorios y genes, sino "entender las razones de los comportamientos que pueden alterar la salud".
Es importante saber qué genes y enzimas influyen en la aparición del cáncer de un paciente, pero también es importante saber por qué un paciente lo ha dejado crecer durante años, estando incluso asegurado, ha señalado este médico.
Richard Klausner, director del Instituto del Cáncer de EEUU (INC), quien presentó hoy el nuevo programa, señaló que los 60 millones de dólares que comporta permitirán que 17 instituciones creen programas de control, prevención, investigación y tratamiento sobre el cáncer en las minorías.
"Esta iniciativa es una de las más importantes en su género en EEUU y está diseñada para incentivar a las personas de la comunidad para que cooperen con los científicos en encontrar maneras de resolver los temas relacionados con el impacto del cáncer en las comunidades minoritarias", dijo el director del INC.
La iniciativa se ha denominado Redes de Poblaciones Especiales para la Investigación y el Entrenamiento de Programas de Educación sobre el Cáncer.
Diferentes estudios en los últimos años han puesto al descubierto que los ciudadanos de EEUU responden de una manera desigual a la aparición de un cáncer y que las tasas de mortalidad más elevadas responden, generalmente, al hecho de que los pacientes de determinadas minorías acuden más tarde al médico, cuando la dolencia esta más avanzada.
Factores como un menor número de seguros médicos entre las minorías, desconocimiento sobre la eficacia de las pruebas de detección, como las mamografías o el test de Papanicolau y, en general, los factores relativos a la pobreza, son algunas de las circunstancias que han sido identificadas en estos colectivos.
El programa creado ahora pretende estudiar también qué tipo de atención médica reciben los integrantes de las minorías y la posibilidad de que existiera algún tipo de discriminación.
"El INC está comprometido en descubrir por qué el cáncer afecta desproporcionadamente a las poblaciones especiales y una manera de hacerlo es animar a las minorías a participar en estudios clínicos", ha declarado el director del INC.