Indicó que la eutanasia tiene dos variantes, la activa y la pasiva. En la eutanasia activa la muerte de la persona es provocada activa y directamente con prescripción o aplicación de medicamentos que maten al paciente. En su variante pasiva el médico se abstiene o cesa las medidas terapéuticas que prolonguen la vida del paciente.
Estas pueden ser voluntaria y no voluntaria, en la primera el paciente decide, mientras que en la no voluntaria otra u otras personas deciden por el paciente mentalmente incompetente por estados de coma o enfermedades degenerativas. Alguna religiones entre las que se encuentra la católica, aceptan la eutanasia pasiva, porque la enfermedad sigue entonces su curso natural y causa la muerte y sin la intervención humana. En Holanda y Bélgica la eutanasia activa y el suicidio asistido son legales siempre y cuando se cumplan con una serie de estrictos requerimientos para impedir el uso indiscriminado de estas acciones.
En el suicidio asistido, la persona decide acabar con su sufrimiento por sí misma con la ayuda de una prescripción médica. Sus detractores opinan que no es correcta porque puede ser producto de la depresión psíquica y sus defensores argumentan que ante la ausencia de compromisos sociales un individuo enfermo no tiene la obligación de seguir con vida. El suicidio asistido es legal en algunos estados de los Estados Unidos. Por su parte el Dr. Luis Picard-Amí sostuvo que el deber de los médicos en los casos de pacientes terminales es mejorar la calidad de la poca vida que le queda. Argumentó que existen investigaciones que revelan que si se da suficiente alivio al dolor y se combate la depresión, las personas pueden completar su ciclo de vida más dignamente.
De acuerdo con Picard-Amí, una decisión de eutanasia puede tomarse prematuramente cuando el paciente está muy lejos del final. O suele ser decisión de sus familiares que no resisten la situación. Lo mejor que podemos hacer es un “Testamento Vital” en que expresemos nuestra voluntad al momento de nuestra muerte.
El galeno expresa su opinión acerca de la eutanasia haciéndose eco de la cita de Immanuel Kant: “El suicidio no es abominable porque Dios lo ha prohibido, Dios lo prohibe porque es abominable”.
" Se baña solo, desde las seis de la mañana tengo que levantarlo y con la niña en la espalda y él de la mano, tengo que bajar la loma y caminar hasta la casa de mis padres varias cuadras (lo que me toma 25 minutos porque él a veces se cae y hay que andar con cuidado) que son los que me los cuidan, pero ya están mayores", agregó. Viven en San Miguelito, en Las 500, en una casa les alquilan un apartamentito en la parte de atrás. "Es un señor bien consecuente. Es un sitio en donde puede estar cómodo donde no hay que estar con la preocupación de que no se caiga, no se haga daño y en donde no les importa que sea discapacitado y le tienen cariño", dijo, a la vez que recordó que en donde vivía antes le veían con mala cara al niño.
A la hermanita de dos años, Cristina de Los Angeles (porque nació el 22 de diciembre, en que baja el espíritu de la Navidad) Carlos no la deja jugar y ella le tiene miedo. "Cuando uno tiene un hijo con problemas, los problemas económicos son los primeros que tocan a la puerta. Con el nuevo tratamiento me dio muchas esperanzas", dijo y agregó que "la acupuntura le ayuda mucho, a la tercera sesión ya empezamos a ver los resultados. Luego del tratamiento comenzó a ser mucho más sensible. Mejoró, en una ocasión le convulsionó y empezó a dar gritos (era que le dolía la cabeza) y empezó a repetir las vocales y el color rojo, que es el único que se sabe. El tratamiento también lo tranquilizó un poco más, porque es hiperactivo, ahora tiene mayor control de sí mismo.
Dos amigas suyas, Yolanda y Auri, le han apoyado en rifas, matinés y otras actividades que Lizbeth ha realizado para obtener fondos para darle el tratamiento a su hijo, pero, hace un par de meses carece de fondos para continuar. Y su hijo, "al llegar a la adolescencia requiere de otro tratamiento especializado, que quizás le ayudaría a eliminar las convulsiones y le devolvería parte del equilibrio con lo cual podría caminar mejor y lograr la integración social, con la consecuente inserción laboral", puntualizó.
"Es como desvestir un santo para vestir a otro", comentó, al referirse a los páramos que pasa para brindarle apoyo a su hijo que la necesita más que nunca para superar escollosción.
"Tengo cifradas mis esperanzas en esto de que a través de ustedes pueda continuar con el tratamiento. Desde que me dicen algo voy corriendo. Yo sé que no voy a llegar a tener u niño 100% bien, pero, anhelo que pueda valerse por él solo", es su mensaje a la comunidad cuya solidaridad agradece de antemano..
Hay una cuenta en la Caja de Ahorros, la No. 030187199-4, para quienes quieran ayudar a esta madre desesperada en su afán de continuar llevando a su hijo a terapia para que con todo y su parálisis cerebral gane cierta independencia que le permita cuando ella no esté bastarse y defenderse en la vida.