Beyoncé hizo gala de su estatus de diva mundial de la música al exigir más de una excentricidad para su presentación en San Juan de Puerto Rico.
Las demandas de la artista incluyen sofás blancos y nuevos, cajas de pañuelos de forma cuadrada, camerinos dispuestos con velas de aroma a limón, albahaca o mandarina de la marca Jo Malone.
Pero la exigencia más curiosa de Beyoncé son dos palmeras de la especie kentia de ocho pies de altura con base en tiestos blancos que deberán estar en sus camerinos con alfombra negra.