Nunca se había visto tanta ingeniosidad en un solo lugar.
Trajes de novia con tocados extravagantes de flores y organza, zapatillas deportivas de exagerada plataforma, accesorios nunca antes visto para el rostro, maxibolsos que sobrepasan en tamaño y peso, vestidos cerrados con cuellos abultados, fueron algunas de las piezas más raras, pero a la vez sorprendentes que dejaron a más de cuatro, boquiabiertos.
La superposición de elementos causaron admiración y aceptación como parte de las nuevas tendencias.
Los estampados se dejaron también tentar por la superposición.
La geometría se pone al servicio de las formas femeninas en sus líneas.
Échale un vistazo a una pequeña selección de los atuendos "más desbocados" de la pasarela madrileña.
Unas botas-sandalias creadas por el diseñador José Miró, son de goma y tejido elástico con remates en tela estampada.
Antonio Alvarado mostró un collar de cuentas que cuelga de los chicotes del pantalón como accesorio original.
Anke Schlöder presentó unos leggins estampados con figuras de ladrillos.