Cuando se espera al primer hijo (a) la familia se llena de alegría, losfuturos padres, abuelos y tíos. Un par de años después, fruto o no de la planificación llega un nuevo miembro. Pero, ¿se alegra toda la familia? No, siempre.
El hermano mayor mira con recelo al recién llegado. Se siente como el "príncipe destronado", y empieza a percibir que sus figuras de apego e identificación dejan de prestarle toda la atención y cree firmemente que ha perdido el amor de sus padres.
Para la psicóloga Xochilt McKay, los padres "nunca" deben hacer diferencias entre hijos e hijas, porque cierran los vínculos de comunicación entre ellos y fomentan sentimientos y emociones negativos para el núcleo familiar.
Manifiesta que una de las primeras teorías de los hijos preferidos es que el hacer diferencias puede ser inconsciente, producto del constructo patriarcal, por parte de los padres. Por ejemplo, la teoría machista del que el primer hijo "debe" ser hombre, para que perdure el apellido, crea un vínculo entre el padre y el hijo, de poder y de género.
Por consiguiente, se siente un cariño especial por ese hijo.
Otra teoría es cuando se tienen varios hijos del mismo sexo y llega el del sexo anhelado, o el más chico, que se tiende a preferir por ser el último lazo de paternidad y maternidad que queda en la familia.
La teoría más aceptable es la relacionada con las características de personalidad similares a los padres. Por ejemplo, se tiende a consentir a aquel hijo
a que sigue los pasos en profesión, estilo y ejemplo de vida de sus padres.
Las preferencias no son injustas en sí. Lo injusto es no reconocerlas para poderlas manejar sin perjudicar a los demás.
A veces, el hijo o hija preferida es precisamente el mejor dotado, lo que quiere decir que los favoritismos van dirigidos al que es más bonito, más inteligente, más simpático o más afectuoso.
Pero es precisamente aquel niño o niña que no es tan bonito, tan amable, tan sobresaliente o tan afectuoso, el que más necesita del apoyo y de la aprobación de quienes le rodean, y quien por lo general menos demostraciones positivas recibe.
Es posible que siendo especiales con él, le estén dando la dosis de seguridad y afecto que requiere para sentirse mejor.
Algunos hijos señalan que inevitablemente los padres hacen diferencias, sobre todo en familias numerosas.
Dice Alejandro que en su casa eran nueve hermanos y aquel que menos posiblidades o recursos económicos tenía, hacia ese se inclinaba la balanza.
Por lo que no era de esperar que alguno de mis hermanos profiriera algún comentario a mi madre, en contra de mi hermano.
Terminando finalmente con un "mamá, espero que cuando yo necesite también me ayudes igual".
Lo mismo pasaba en casa de los Rodríguez.
Dice Marlene que cuando ella era adolescente, las salidas a las fiestas y discotecas eran limitadas. "Sin embargo, no pasó igual con mi hermano Eduardo, ya que cada vez que quería salir lo hacía y no le ponían hora de llegada y cuando uno decía algo mi mamá y mi papá saltaban en su defensa.
Bueno, más mi papá, que mi mamá".
Argumentos como "él es hombre y yo era mujer"; "se puede cuidar solo", eran algunas de las defensas de mi padre.
Sin embargo, él no trabajaba y solo iba a la universidad y adivinen ¿quién le paga los gastos de las parrandas.?
Por lo que me la pasaba discutiendo con ellos. Ahora quizás lo comprendo, y aunque eran otros tiempos, gracias a Dios mi hermano ya adquirió algunas responsabilidades y sabe cuanto cuesta conseguir el dinero y no lo derrocha como antes.
En las familias no falta el o la consentida, ya sea por apego, afinidad, debilidad o solidaridad.
Aunque bien dice el dicho que "ninguno de los dedos de las manos son iguales", así mismo son los caracteres de los hijos.
Ninguno es igual incluyendo a los gemelos o mellos.
Según la psicóloga, los hijos/as perciben, interpretan y procesan desde el primer instante la preferencia que se tenga sobre uno o varios de ellos.
Los padres y las madres "proyectan" esa preferencia y a veces ni la disimulan. Rápidamente el sistema de la familia comienza a modificarse y los hermanos/as inician alianzas entre los que se sienten desprotegidos, en contra del favorito.
Esto se puede mostrar no sólo en emociones negativas y conductas inadecuadas: rebeldía, violencia, sentimientos hostiles y vengativos entre los hermanos, sino que también hacia los propios padres.
Una crianza desigual no sólo puede afectar a los niños y niñas en su rendimiento escolar, sino en el manejo de sus relaciones interpersonales.
La vida en familia es un sitema complicado que requiere mucha sabiduría de parte de los padres, pero es importante recordar que éstos nunca han recibido una educación ni formación para ser padres, por lo que necesitan de ayuda de la familia o de sus amistades más cercanas para corregir los errores, tener la sabiduría para reconocer que se han equivocado y que existe la posibilidad para arreglar los problemas.
¿Existen los hijos preferidos?
Los padres necesitan mucha sabiduría para que sus acciones fortalezcan la personalidad de los hijos