Una carrera contra el tiempo constituyó para el panameño Marcos Lee llevar a feliz término el montaje de su exposición “Evolución”. Tanto porque sufrió quebrantos de salud cuando estaba trabajando en las últimas piezas, como porque tuvo la gentileza de atendernos en su estudio el domingo 9, cuando nos habló de sus inicios y pudimos ver cómo “armaba” una escultura de 19 piezas.
Mientras mostraba algunas de sus obras, nos comentó, entre otras cosas, que no se pone limitantes a la hora de crear.

Sin dejar la pintura, está trabajando más de lleno en la escultura últimamente.
A la par, puede hacer varias obras en diversas técnicas grafito, acuarela, cerámica, óleo...

En el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, Lee exhibe 60 piezas.
“Evolución” ocupa todo el piso superior del MAC, 300 metros cuadrados. Exhibe esculturas realizadas con retazos de armas y acero negro.

Él se hizo como pintor y escultora a punta de ensayo y error. Experimentando. Explorando.
Nos contó que desde niños solía ilustrar los cuadernos con dibujos. En primer grado con una cegueta recortó una pieza de una cómica y la pintó. A los 7 años hizo máscaras de diablo. A los 8, fue a vivir a Colombia (Bogotá) y a los 13 sintió inquietud por utilizar óleo.

Tenía claro que no quería trabajar para otros. Estudió varios años de arquitectura. Aprendió a diseñar muebles e interiores.
Como lo está Marcos ahora en la pintura y escultura, estaba bien cotizado en esa área profesional, hasta que optó por ser su jefe.
“Todo lo que están haciendo ahora en muebles . Yo lo hacía hace 30 años”, nos dice.
Opina que la plástica es novelera y repetitiva y hay galeristas que “inflan” a los artistas.
Piensa que hay mucho trabajo artesanal que se confunde con arte.