Muchos recordamos el sonado escándalo que difundió una televisora española de proxenetismo en nuestro país. Ese reportaje nos abrió los ojos a una terrible realidad que viven muchas jóvenes, pero pasada la noticia, fue casi olvidado el tema. Sin embargo, alejados del reflector de la luz pública muchos niños, niñas y adolescentes son explotados sexualmente, sin que nadie haga nada por ellos y ellas.
Recientemente el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá realizó una investigación acerca de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Panamá en la que se entrevistaron a 71 niñas y adolescentes y a 29 niños y adolescentes de la Ciudad de Panamá y del Distrito de San Miguelito. También fueron encuestados 200 adultos para conocer su percepción del problema.
A la presentación de los resultados de la investigación asistieron la Sra. Alba Tejada de Rolla, titular del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUMNFA), el Procurador Antonio Sossa; la Procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher, Rosabel Vergara, viceministra de MINJUMNFA, y Bente Soerensen, coordinadora regional del Programa internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT-IPEC), entre otras personalidades.
El Rector de nuestra primera casa de estudios, Julio Vallarino, dijo en su intervención que son datos alarmantes los que arrojó el estudio y atribuyó estos males a la permisibilidad de la sociedad y a la existencia de clientes. Afirmó el compromiso de la Universidad de Panamá de luchar contra esta explotación.
Por su parte, Bente Sorensen, del IPEC, definió la exploración sexual comercial de niños y niñas, como una forma de violencia y violación de los derechos humanos de los infantes.
Sorensen habló de los datos recabados en investigaciones realizadas a unos 612 niños, niñas y adolescentes de países como Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras. Dijo que las formas de explotación sexual contra los niñas, niños y adolescentes son mediante las relaciones sexuales, la pornografía y la participación de los menores en espectáculos sexuales.
Expresó que los factores que sostienen la explotación sexual comercial son la cultura machista de estos países, el consumismo, una completa red organizada de estos delitos, el avance tecnológico con el que se promueve la pornografía en internet, el turismo sexual y la impunidad social e institucional.
Bente Sorensen también comentó los factores de riesgo que hacen que los niños y niñas caigan en este flagelo, a saber, las consecuencia de las políticas sociales deficientes, la violencia doméstica, abuso sexual anterior, discriminación, deserción escolar y adicción a las drogas.
"Los niños tienen que ser tratados como víctimas, pues los culpables somos los adultos que permitimos que estas cosas sucedan y que no reaccionamos frente a situaciones de explotación sexual" expresó Sorensen.
Finalmente hizo recomendaciones para erradicar la explotación sexual comercial entre las que señaló la readecuación de la legislación, la elaboración de un plan nacional, el establecimiento de colaboraciones interinstitucionales, la promoción de políticas de prevención, la realización de monitoreos e investigaciones, la movilización de los actores claves, por ejemplo; los medios de comunicación y establecer una colaboración internacional, pues ningún país puede detener el problema por sí sólo.