La Gioconda con mantequilla de maní, una cobra de Caravaggio con basura, son algunas de las fotografías que forman parte de la exposición del artista brasileño Vik Muniz.
La exhibición inauguró ayer en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga con más de un centenar de imágenes, lo que la convierte en la mayor retrospectiva instalada hasta ahora en Europa de este artista afincado en Nueva York desde los ochenta.
"Con mi arte nunca pienso en un público específico, pienso en los niños y también en los viejos, y mis exposiciones no son para los críticos ni para los conservadores de arte, sino para la gente", ha explicado en la presentación Muniz, en lo que modestamente ha definido como su "castellano primitivo de futbolista brasileño".
Muniz combina diversas técnicas para denunciar una realidad, revisar una obra clásica o interpretar un hecho histórico.
Así, la Mona Lisa se hace un lavado de cara con mermelada o mantequilla de maní para posar ante el autor cinco siglos más tarde de que lo hiciera por vez primera ante Da Vinci.
Intenta con su trabajo "quebrar el mito de que el arte, para ser inteligente, no puede ser accesible".