Como tal se le puede atribuir al primer Concierto de Abono 2004, Dúo d"Accord,p que la Asociación Nacional de Conciertos y su co-patrocinador FORTUNA, S.A., tuvieron el gusto de presentar anoche en el teatro La Huaca del complejo atlepeño.
La velada abrió con Concertino para dos pianos, op.94 de D. Shostakovich (1906-75). Si tuviéramos que decir con una sola palabra lo más importante del concierto, amén de una maravillosa técnica virtuosística de ambos pianistas, una "touche" sonidística aterciopelada con fuertes sin estridencias y pianos susurrantes, esta sería: Sincronización.
Todas las obras presentadas tanto en la primera parte como en la segunda fueron virtuosísticas y, si mencionásemos las dificultades implicadas en las obras expuestas para un solo piano, obviamente las dificultades se acentúan en demasía para dos solistas, donde el vocablo sincronización debe estar presente en todas las obras. Así ocurrió.
Después vinieron Suite para dos pianos, Fantaisie-tableaux, de S. Rachmaninoff (1873-1943), obra bastante complicada de la que salieron totalmente airosos y la Fantaisie, de B. Martinu (1890-1959), donde los solistas hicieron derroche de técnica, cerrando así la primera parte del concierto con grandes aplausos del culto público.
Después del Intermedio, los virtuosos pianistas, Shao-Yin Huang y Sebastián Euler, (Duo d"Accord), interpretaron de A. Dvorak, (1841-1904), De los bosques de Bohemia, op.68, en sus cinco románticos movimientos que, no por ser románticos dejan ser difíciles. En esta obra uno de los solistas, (Sebastián Euler), dejó de tocar el segundo piano para tocar a cuatro manos con su compañera Shao-Yin Huang.
Cerrando el extraordinario concierto, el Dúo d"Accord, interpretó -si es que puede decirse interpretar- una partitura plegada de dificultades que el compositor, Vitold Lutoslawski (1913- ), compuso para dos pianos o, mejor dicho, casi transcribió, del Capricho No. 24 para violín solo, de Niccoló Paganini, las primeras Variaciones del Capricho antes dicho. Las dificultades implícitas en el violén, fueron "transplantadas" al piano. Los problemas técnicos que Paganini puso en el violín para una sola mano, el compositor polaco Lutoslawski tuvo que hacer una partitura para dos pianos.