Pero, como la vida suele ser injusta, si los grandes mienten está bien. Si son los chicos, no. Entonces, estas contradicciones y el hecho de que la ley aplique para unos y no para otros confunde a los niños y les enseña que el que es más vivo le va mejor, se especializan más en la mentira, las elaboran mejor.
¿Por qué culpar sólo al niño por decir una mentira? El lo aprendió de alguien y si sus padres mienten, seguramente lo único que hace es imitarlos, piensa que es lo correcto, dice la psicoterapeuta Lizeyca Villamil.
Como hemos visto, la casa puede ser una escuela de la mentira, el niño está aprendiendo que hay muchas formas de mentir:
Imitación de los padres, adultos u otros mentirosos que "triunfan" con la mentira
Para evitar el dolor
Para evitar el fracaso
Para evitar ser expuesto
Para evitar las consecuencias de sus acciones