Los medios fomentan que el atractivo de toda mujer es poseer un cuerpo delgado, y facilita que se convierta en una obsesión y aparezcan los problemas como la anorexia nerviosa o la otra cara de la moneda, la bulimia.
Es por ello, que se debe procurar no ir a los extremos en la búsqueda del ideal femenino.
Al fin y al cabo la delgadez o la gordura son algunos de los factores que participan en el atractivo físico, pero no en el atractivo personal.
Es imperante destacar que las diferencias físicas y psicológicas entre el hombre y la mujer no pueden ser consideradas buenas o malas, mejores o peores o con ninguna otra calificación. Sólo son diferencias de sus naturalezas inmutables.
Este singular movimiento del atractivo físico y sexual priva a miles de hombres y mujeres de un desarrollo sexual saludable, causando que el amor, la estabilidad familiar y la felicidad sean disminuidas.
En ese sentido, lo fundamental es que no se trata de generar tan sólo una nueva cultura basada en lo ornamental, que lo que hace es confundir las buenas relaciones interpersonales en la pareja.