De interés
- Conforman el elenco Arturo Wong Sagel, Roberto Thomas, Ana Alejandra Carrizo, Kiki Ceville y Rita Banus.
- Ellos interpretan incontables personajes. A veces el que era uno en otra escena o situación hipotética hace de narrador o interpreta a otro personaje. Muestra ejemplos de conductas humanas hijas de la manera de comunicarnos vía las redes sociales.
- Son uno y muchos en cierta forma o todos y ninguno. ¿Quién asegura la veracidad de todo lo que circula en internet? Hay una doble moral.
En cifras
- 3 obras fueron dirigidas este año por Arturo Wong Sagel. Las otras dos son: “Vanya y Sonia y Masha y Spike (en Teatro La Estación) y “El ensayo” (en La Quadra. Actuó en la primera y en “Toc Toc” (reposición).
- 2013 será inolvidable para Arturo. Ganó el Premio Escena a Mejor actor principal en 2012 por su papel (Pep) en “Toc, toc”.
- 2015 será una especie de año de descanso -por decisión propia- en el ámbito teatral para el diligente y talentoso actor, director y escritor, quien en noviembre de 2013 se anotó otro triunfo profesional, en ese caso literario, presentó su libro de cuentos “Orgía en el Olimpo”.
@PanamaAmerica
Cuando la persona nace se le pone un nombre y se le asigna un número de cédula de identidad personal. Este y su herencia genética son dos cosas de las que difícilmente se podrá separar. Hoy día hay una tercera: los dispositivos móviles.

La forma en que nos comunicamos, cómo afecta para bien o mal a la sociedad y a su institución base, la familia, es parte del menú de “Fakelook”, un cómico banquete teatral nada convencional con el que se sentirán identificados y que se presenta hasta el 5 de diciembre en el Teatro La Quadra, bajo la dirección de Arturo Wong Sagel, para disfrute y reflexión de protagonistas de la vida real que no se separan ni a sol ni a sombra de su dispositivo móvil. No se imaginan la vida sin él.
Es que es parte de su día a día, perderlo para muchos es casi como estar al desnudo, como perder el habla.

Sí, exagerando un poco, como pareciera hacerlo esta puesta en escena, del grupo teatral El espejo roto, nos atrevemos a afirmar que abundan aquellos para quienes extraviar el celular, la tablet, o el blackberry o que se les queden fuera del alcance es casi peor que perder las llaves, que le roben el auto, que lo despidan del trabajo, que la suegra se mude a vivir con la pareja, que después que una mujer se haya hecho el blower caiga un chaparrón y ella no tenga paraguas, que los chicos pierdan el año escolar o que el novio o novia se vaya con tu peor enemigo/a.
“Es que no es fácil perder los contactos”, podrán argüir los ciberdependientes. “Es que allí están todos mis datos personales, mi vida...”, afirmarían otros de ellos.

Razón les cabe. También a quienes sienten que gracias - ¿o por desgracia?- al celular, la familia está más distanciada que nunca. No comparte, y mirarse a los ojos es casi como ganarse la lotería cuando hay un chat o un tuit importante que ver.
Ventajas, desventajas, su innegable presencia en la sociedad, de todo ello habla esta producción teatral.

