Duchas con vinagre blanco y que el hombre no sea cochino y se lave bien antes de tener relación con ella es lo que necesita la mujer para su cuidado íntimo y nada de champues con olores y sabores que contribuyen es a irritar la matriz y el útero.
Tal fue el planteamiento de la Dra. Rosa María Crespo de Britton, quien dijo que "algunas mujeres después de la menstruación quedan con fragmentos de tampones o se acumulan en la vagina muy alargada, coágulos que producen un flujo chocolatoso como "borra de café", que persiste por dos o tres días, después de cesar la menstruación. También hay mujeres que se quejan de que la esperma de su compañero, mezclada con sus secreciones normales produce un olor intenso en la vagina y prefieren asearse después del coito".
La Dra. Britton ha atendido en su consultorio mujeres que tienen en su vagina residuos de papel higiénico y hasta de condones, por lo cual recomendó enseñar a las niñas a limpiarse el ano de atrás para adelante y no a la inversa como lo hacen la mayoría de ellas y hasta las mujeres.
Dijo, sin embargo, la gineco-obstetra que, si bien las duchas vaginales son necesarias deben ser periódicas, porque sino se corre el riesgo de resecar la vagina, la cual tiene una mucosidad y lubricación que le son propias.
"La vagina no se ha hecho para oler a fresas ni a chapaña, ni a pino del norte. Tampoco debe usarse jabón, como algunas latinoamericanas que conozco, que se lavan hasta adentro de la vagina, porque al alterar el PH de la mucosa, mueren los bacilos de Doderlein, nuestros amigos que mantienen esa acidez necesaria para una vagina sana. Los famosos aerosoles con olores a flores, perfumes franceses y frutas y quién sabe cuántas otras cosas, deberían ser prohibidos, porque ha habido casos de mujeres que al ponerse el aerosol muy cerca de la vagina han insuflado el material dentro del útero y las trompas, produciendo inflamaciones pélvicas gravísimas".
Sobre el hombre y cómo su desaseo y descuido afecta a la mujer la Dra. Britton explicó que "la mayoría de los hombres en este país que no están circuncidados (lo que significa que todavía tienen el capuuchón intacto) y pueden ser portadores de muchas infecciones. Debajo del capuchón se acumulan bacterias y secreciones que producen en muchos casos irritación, infección en la mujer y hasta cáncer, porque el esmegma, que es como se llama a la sustancia que se produce debajo de la piel del prepucio, es carcinógena (capaz de causar cáncer).
Hemos visto hombres que tienen dos o tres mujeres que sufren de cáncer, lo que la llaman los anglosajones el hombre "cluster". (La palabra "cluster" significa racimo, ramo, ramillete). Hay hombres que acumulan alrededor de ellos a un enjambre de mujeres con cáncer cérvico-uterino".
Según recalcó la Dra. de Britton, la mujer no debe subestimar estas recomendaciones y debe dejar a un lado la pena o el miedo de pedirle a su pareja que se lave bien sus órganos antes de las relaciones sexuales y no después. Hacerle esta solicitud no es de mal gusto ni falta de cariño"