Dos nietos, sobrinos y demás familia lejana de Gayatri Devi, una de las últimas reinas de India y también una de las mujeres más bellas del mundo, aspiran a su fortuna. Pero no sólo sus herederos de sangre tienen puestos sus ojos en el fabuloso legado de la apreciada soberana, que falleció el pasado 29 de julio a los 90 años tras ser hospitalizada con problemas respiratorios. También el Estado indio tiene previsto exigir su parte: la administración de algunas de sus propiedades, como un palacio reconvertido en hotel de lujo y la casa de campo en la que vivió sus últimos años.
Pero no será inmediatamente. Los aspirantes al patrimonio de la Reina Madre, como era conocida en los últimos tiempos, han acordado posponer la lectura del testamento para evitar deshonrar a uno de los símbolos de la realeza india. Aunque los buenos propósitos, tal vez se queden en sólo eso: propósitos. Lo cierto es que se augura una disputa legal encarnizada por la herencia, una vez concluya el plazo de espera.