Referencia mundial del arte urbano, el luso Alexandre Farto se inspira desde los 13 años en su materia prima favorita, la ciudad, marco donde construye un relato de rostros anónimos excavados en muros que se extienden desde Shanghái a México.
Hasta el 8 de septiembre, la exposición "Diorama", en la galería Vera Cortés, devuelve a la ciudad que le vio crecer parte de este talento que se fraguó en las calles de Lisboa bajo el nombre de "Vhils", su seudónimo grafitero.
Las piezas repasan el recorrido de su corta, pero prolífica carrera entre cuatro paredes y en el exterior, con dos retratos a gran escala grabados sobre piedra.
La muestra revela la técnica de la que Farto es precursor y su inequívoca marca como artista, lo que él mismo denomina "scratching the surface" (arañando la superficie).
El artista crea imágenes -pinta o esculpe, es difícil distinguir- a golpe de martillo y cincel, o incluso con explosivos, ácidos, sobre papel viejo, ladrillos, madera o metal.
Su lema es construir destruyendo. Rompe y rasca sobre los muros para desvelar la "arqueología" de la ciudad a partir del contraste entre lo viejo y lo nuevo. "Trabaja con capas que van descubriendo y componiendo simbólicamente una historia, la de la ciudad", explica en una entrevista con EFE.