Si usted es aficionado o no a observar la luna llena y los cielos estrellados, eso no importa, porque la visión será la misma, entre hoy y mañana, días en que una lluvia de meteoritos de la Leónidas entrarán a la atmósfera de la Tierra, y si las noches son claras y despejadas, los panameños podremos observar cómo caen unas cinco mil estrellas fugaces por hora.
Los amantes del cielo, entre los que se encuentran María Carvajal y Luis Harris, del Círculo de Aficionados a la Astronomía, aseguran que no serán necesarios equipos especiales para observar este fenómeno celestial, cuyo ciclo inició el pasado 12 de noviembre y finalizará el próximo 22, pero su día cumbre es hoy a la medianoche.
Aunque se espera que sea un evento espectacular, lo que realmente observaremos es un fenómeno que todos los años se repite en estas fechas, cuando la Tierra al hacer su rotación anual intercepta la nube de polvo cósmico dejada por un cometa llamado Tempel-Tuttle. Durante este encuentro algunos restos de este asteroide, que pueden ser de tamaños variados, entran a la atmósfera terrestre y por su condición estallan, generándose lo que conocemos como estrellas fugaces.
Hoy, a diferencia de años anteriores, el punto de encuentro entre la Tierra y los restos del cometa, permitirá observar la más densa tormenta de meteoritos registradas en los últimos 30 años. Aunque Japón y Australia, son los mejores lugares del mundo para presenciar este fenómeno, los aficionados aseguran que aquí en Panamá podremos observarlo claramente si nos ubicamos en zonas distantes a los centros urbanos.
Siempre que se registra un fenómeno espacial existe el temor, entre algunos grupos, de las posibles consecuencias que podría ocasionar a la Tierra, sin embargo Carvajal y Harris aseguran que no hay peligro alguno, ya que las partículas se desintegran precisamente al momento entrar a nuestra atmósfera. Carvajal al hablar sobre la suerte de los satélites, afirma que sería imposible que un pedazo del meteorito cayera precisamente sobre uno de estos equipos especiales, "sería mucha coincidencia y estos sitios son "como una aguja en un pajar" en la dirección que recorren los meteoritos.
Algunos pilotos aéreos afirman que los peligros sí existen y califican estos fenómenos de caprichosos cuerpos extraterrestres, que han causado toda una gama de inconvenientes que van desde averías irreparables en satélites artificiales y sondas espaciales.
Una de las lluvias meteóricas más impactantes se sabe que ocurrió hace unos cuatro mil años al norte de la capital argentina; el "Chaco", uno de los cuerpos que cayeron en esa ocasión y considerado el tercero más grande de los recuperados en todo el mundo, fue robado el año pasado de la localidad de Campo del Cielo, donde se conservaba como patrimonio nacional.