Una vez más, la comunidad afroantillana celebró su feria anual en el centro de convenciones Atlapa el fin de semana pasado, en lo que fue un encuentro de culturas, en el cual se pudo apreciar y disfrutar de la riqueza de esta etnia: deliciosa gastronomía, alegre y variada música, artesanías, coloridos vestuarios y tantos rasgos más que la hacen tan especial.
Fueron dos días de festejo en los cuales acudieron prestos niños y adultos, luciendo sus vistosos atuendos, cada cual más hermoso, listos para divertirse en grande como de hecho ocurrió, porque si hay algo que caracteriza a esta cultura, es su capacidad para disfrutar de la vida.

En la Feria Afroantillana suelen asistir más de 7,000 personas, y ella se sentiría dichosa si la cifra este año se supera así sea con unas 500 personas más, dijo la tarde del segundo día de festejo, la presidenta de la Sociedad de Amigos del Museo Afroantillano de Panamá (Samaap), Verónica Forte.
Esto, porque, agregó, los costos de organizarla se han incrementado considerablemente.

Pero expresó su optimismo y gratitud, porque año tras año la comunidad panameña y muchos turistas van a la actividad ferial y de esta forma muestran el aprecio por la cultura afroantillana que con tanto cariño cuida cada detalle de la feria, que con todo y que coincide con los Carnavales ya tiene un público fiel.
Entre los platillos que disfrutaron los asistentes a la XXXVII Feria Afroantillana están las deliciosas torrejitas de bacalao, arroz con poroto, coco y ojitos negros, arroz one pat, carne Sztail, pollo al curry, pescado scobish, filete scobish, bacalao, pollo al jengibre, pollo jerk y saus.

Y como todo buen plato sabe mejor si va acompañado de una deliciosa bebida, no pudieron faltar el saril, chicaha de naranja con raspadura, is inglass.
Mientras los adultos escuchaban a los artistas que se presentaron en tarima a la par que su paladar gozaba con las delicias afroantillanas, los chiquitines pintaban o se daban gusto ya sea deslizándose en el zurra zurra o saltando en el brinca brinca. Para ellos el tiempo parecía haberse detenido.