El desconsulo de experimentar la pérdida de un ser querido siempre va a descompensar a las personas, pero ese duelo puede empeorar cuando llegan las fiestas de fin de año. Son celebraciones que intensifican la sensación de soledad y la ausencia.
Las actividades no deben ser restringidas, se deben vivir de una manera distinta desde el dolor dando un nuevo sentido emocional y espiritual a la persona que ha partido físicamente, señaló el psicólogo Nefhtaly Montenegro.
Seguramente la persona no querrá escuchar música, incluso algunos no querrán cenar. No obstante, si toman en cuenta el verdadero sentido de estas fiestas que es regalar amor y solidaridad puedrán sobrellevar la situación.
No se vivirá el momento con la misma alegría pero se pueden brindar por un nuevo comienzo, conversar y sobre lo bueno que vivieron con esa persona querida.
"La clave está en seguir sin pasar por alto las fechas importantes y darle un nuevo significado de honor a quien no se encuentre entre ellos", reiteró Montenegro.
Pero, si no está preparado para ir a un lugar donde se puede encontrar a otras personas que no saben del evento pasará un mal rato, es mejor no asistir, dijo por su parte la psiquiatra Vanessa Flores.
Aceptar
La aceptación es todo un proceso y cada persona va a tener su momento y su tiempo, aseguró Flores.
Deben tomar en cuenta que espiritualmente ese ser querido va a estar con ustedes y hay que trabajar ese proceso.
Es normal que todo cambio genere miedo, unido a muchas emociones de desolación y otras que son normales de los procesos de duelo donde las etapas deben ser vividas cada una, añadió Montenegro.
¿Cómo? Desde la negación de haber perdido una persona especial, el sentimiento de culpa y la aceptación de que ese ser no sigue físicamente, pero si sigue viviendo en cada ser de manera emocional.
Lo primorcial es pensar en los momentos de felicidad vividos con la persona que ya no se encuentra y unirse a quienes lo aman para no sentirse sólo y así asumir de una mejor manera el duelo.
No se niega la tristeza, el dolor y el vacío, porque son emociones que deben ser vividas para asumir que las cosas han cambiando, pero siempre tomando en cuenta que el mundo sigue.
En el caso de los niños hay que supervisar como van manejando este recuerdo, añadió Flores.
Hay niños que superan bastante bien estas etapas y a otros les cuesta un poco más, al punto que hay que buscar ayuda profesional.
Los consultados concluyen que se pueden tomar un tiempo a solas para procesar la situación, pero no se recomienda aislarse de lo que le rodea porque puede caer en una depresión.