De acuerdo con un reporte del Menzies Research Institute de la Universidad de Tasmania, Hobart, Tasmania, en Australia, publicado en la Internet, las fracturas en la infancia se han considerado por largo tiempo una consecuencia inevitable del crecimiento.
Estudios en años recientes han documentado la epidemiología de estas fracturas comunes y también han documentado considerable variación por tipo de fractura y de una nación a otra. También ha habido un número de estudios orientados a la identificación de los factores de riesgo, particularmente para la fractura más común, la del antebrazo. Estos estudios constantemente han asociado la densidad ósea con estas fracturas.