El recién desposado Cristian Castro regresó a los escenarios, ante un escaso público que estuvo al parecer mas atento a la presencia de su esposa la paraguaya Gabriela Bo, que a ciertas fallas interpretativas, según dijo la prensa.
"Somos pocos pero nos vamos a divertir", advirtió el cantante mexicano poco antes de iniciar su concierto del sábado ante poco más de 3,000 espectadores a la Plaza Nuevo Progreso de Guadalajara, en la región oeste del país.
De acuerdo a la prensa, el concierto comenzó 70 minutos tarde y Castro no llenó ni la mitad de la capacidad del local.
El diario Reforma mencionó algunas deficiencias en la voz de Castro y destacó la presencia de su ahora esposa, "quien acaparó las miradas de la prensa y el público que la rodeaba... durante el concierto estuvo escoltada por 15 elementos de seguridad", dice.
"Quizá por estar enamorado o por la distracción de ver huecos vacíos entre la gente, Cristian perdió la voz en algunos tonos altos y olvidó algunos fragmentos de sus canciones", apuntó el diario.
Sin embargo, agrega que el hijo de Verónica Castro no perdió el humor y "burlándose de si mismo, dijo que si cantara "No sé tú", — en clara referencia a su compatriota Luis Miguel — "de seguro la plaza estaría llena".
A la insistente pregunta sobre si invitaría a su boda eclesiástica a su padre, el comediante Manuel "Loco" Valdés, el intérprete de "Vuélveme a querer", fue tajante.