Variedades

Gabo no habla de nada desde hace varios años

¿Cuáles serán realmente las causas por las que el premio Nobel colombiano no hace uso de la palabra?, por lo menos, ante el público.


" No más de tres palabras, no más", dice una señora que está sentada a mi derecha en una silla que encontró en el último minuto . Y repite más altito para que los que no sabíamos del código de silencio del Gabo lo entendiéramos con suma claridad, "la verdad no sé porque se ha vuelto así".

Al escuchar a la señora, que no tenía maletín de periodista extranjera, me adentré nuevamente en la geografía del rostro de Gabo, ya que la mesa le cubría casi todo, dejándole al descubierto la parte de los hombros y la cabeza que por ratos escondía entre las manos como si fuese una coraza de quelonio.

Para no hacer más lastimera la imagen que ofrecía el premio Nobel, me distraje un momento en analizar a su colega, Carlos Fuentes, quien a sus ochenta, camina rápido y mantiene una sonrisa en el rostro, no tan rasgado por el paso del tiempo.

 

Los invitados al homenaje de Fuentes copaban de palabras la sala Juan Rulfo, muchas lanzadas al mar de los recuerdos, de tiempos muy atrás y que, seguramente, los jóvenes, en su mayoría, no encontraban más referencia que mirar el rostro ajado y marchito del Nobel, que como un niño, jugaba a ponerse y quitarse los lentes de aros negros.

Gabo estaba solo en la mesa. No tan solo. Estaba escoltado por dos jóvenes de las que acomodaron la mesa por más de una hora y media. Seguramente esa compañía no le bastaba. Muy atrás, en cualquier rincón, debió estar Mercedes Barcha, la esposa y soporte del escritor.

Minutos después de las siete, todos los invitados habían compartido los momentos más memorables vividos con Fuentes, restando solamente el Nobel por hacer uso del micrófono que se acercaba muy próximo a su rostro, a veces inclinado y en otras escondido entre sus manos.

 

"Gabo no hablará", dijo el moderador del homenaje. Un silencio se dejó caer en la sala, y para estimular al gran público el homenajeado hizo uso de la palabra, este sí, con las energías de décadas atrás.

Las razones del porqué no habló Gabo pueden ser muchas y,hasta que no revele las causas, pueden atribuirse más que al miedo a los flashes, a una incomodidad en la dentadura del Nobel. A esta conclusión llegué luego de ver cómo movía con tanta incomodidad la mandíbula.


fecha edicion
old id
426671
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América