No se puede hablar de litertura francesa sin mencionar a escritores como Alejandro Dumas, Víctor Hugo, Julio Verne y Antoine de Saint Exupéry, cuyas obras han leído y disfrutado personas de todas las edades a través de la historia.
Curioso es que dos de ellos (Saint Exupery y Dumas) de una forma u otra estuvieron vinculados a la nobleza y la milicia; en tanto que Hugo y Verne son ambos nacidos en febrero y los dos fueron políticos activos.
También, es importante resaltar que las obras de los cuatro han sido traducidas y difundidas en todo el mundo y hasta llevadas al cine.
Asimismo, en el caso de Antoine de Saint Exupéry, desde la primera edición de El Principito hace más de 60 años (1943), se han vendido más de 25 millones de copias, con traducciones a 150 idiomas.
El Principito es un librito de lectura obligada para quienes gustan de los temas profundos, que, a la vez, calan hondo y ponen a uno a recapacitar respecto a lo que realmente merece la pena en la vida y aquello que nos roba tiempo. De una manera magistral Antoine de Saint Exupéry, logra transmitir en tan pocas páginas tantos mensajes valiosos a través del inocente y tenaz niño que en un planeta lejano cultivaba una rosa y la protegía de los baobabs y fieras; mensajes para ayudar a la especie a demostrar que la razón, la sensibilidad, el amor, la bondad, la perseverancia y el entusiasmo, que nunca deben pasar de moda, son instrumentos de progreso y en cambio el materialismo, el egoísmo y el odio anclan cualquier intento de superación: encadenan, esclavizan, anulan.
Grandes y chicos disfrutan del librito lleno de magia que asegura que "No se ve bien más que con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos".
No es de sorprenderse, entonces, de que este maravilloso librito, sea el tercero más popular de la historia después de "La Biblia" y "El Capital".