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Germán Arcieniegas: El Hombre de Las Américas


El maestro Germán Arciniegas, historiador, escritor y diplomático colombiano, falleció ayer a la mañana en el sanatorio Fundación de Santa Fe en Bogota, cuando estaba cerca de cumplir los 99 años.
Por eso siempre se decía que este siglo, que es el suyo, lo vivió de principio a fin.
Ha recibo innumerables condecoraciones, premios y doctorados honoris causa, pero quizás él más apropiado es el de Americas Foundation que lo declaró el "Hombre de las Américas".
En su libro "El Revés de la Historia", da reina suelta a su tesis favorita de que las Americas hicieron sentir su influencia en el desarrollo de la cultura europea, dando así nueva perspectiva y balance al innumerable análisis de la influencia europea en el Nuevo Mundo.
Conocí al Maestro Arciniegas el año que llegue a Estados Unidos en 1948 como un joven reportero de la United Press cuando aún daba cátedra en Columbia University en Nueva York. Fue entonces, hace medio siglo, cuando me debatía entre estudiar la historia europea o la de Latinoamérica que entre
Germán, y los profesores Frank Tannenbaumel y Leopoldo Zea me iluminó él camino con su pasion por este continente.
Siempre goce de esa inimitable frase de German para iniciar a sus estudiantes en los misterios del Nuevo Mundo: "America es otra cosa, y punto".
¿Qué mejor frase para insinuar la complejidad y diversidad de un mundo abierto y aun por descubrir para gentes de continentes con estructuras políticas y sociales tradicionales y cerradas?
A través de los años compartimos la afición por la música y la vida académica: escribimos sobre Victoria Ocampo, la fundadora de la revista "Sur" y sobre el genial pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, ensebamos en la Universidad Hebraica de Jerusalén y Harvard, además de Columbia.
En la década de los ochenta me toco persuadir a la editorial Harcourt, Brace Jovanovich, de publicar la edición en inglés de "El Reves de la Historia" que fue un gran éxito crítico.
En 1989, cuando ambos fuimos miembros de nuestras respectivas
Comisiones Nacionales de Colombia y Estados Unidos para celebrar el Quinto Centenario del Encuentro entre Dos Mundos, German fue quien más me apoyó en mi inútil esfuerzo por lograr que España incorpore a Estados Unidos, con sus 40 millones de iberoamericanos, a la Conferencia de las Comisiones Nacionales para el Quinto Centenario.
En una reunión celebrada en Caracas, Yanes, el secretario español de la conferencia, dijo que no se oponía a la moción si había consenso. Sabia perfectamente que la delegada de Panamá del general Manuel Antonio Noriega estaba pronta para emitir su veto.
"Esto es lo mas ridículo que he presenciado en mi vida, tratar de dividir así a nuestro continente", explotó públicamente el Maestro Arciniegas después del voto.
Por su lealtad a la causa americanista fue "retirado" de la comisión nacional colombiana, a expresa solicitud del Rey de España, y con la complicidad de la esposa del presidente Ernesto Samper.
La ultima vez que vi a German fue hace un par de anos, tras la muerte de su mujer de toda la vida, Gabriela.
Me llevo a su departamento una amiga común, la escritora y diplomática Clara Nieto Ponce de Leon, cuyo padre ya había compartido las páginas de El Tiempo con Germán.
Me habían advertido que el maestro estaba ciego y sordo, pero no por ello dejo de ser festivamente hospitalario. Con ayuda de su hija seguía escribiendo tres o cuatro columnas por semana.
Nos recibió sentado en un escritorio en su dormitorio. Clara le grito "estoy con un amigo tuyo, Raymont".
No fue necesario levantar la voz. Me reconocio de inmediato y me apretó la mano con extraordinaria fuerza.
"Que le esta pasando con tu presidente, supuestamente un demócrata?". Me increpo con fingido enojo, aludiendo a la reciente decisión del gobierno de Bill Clinton de humillar a Samper impidiéndole la entrada a Estados Unidos.
"Mejor que se dedique a combatir la mafia del narcotrafico que pulula en Miami en vez de estar acusando a medio mundo en mi país y poner en peligro al poder civil".
Como siempre, Germán estaba "encima de la noticia". No podía ser otra cosa. El maestro fue considerado el mejor historiador de Colombia y desde sus columnas en El Tiempo, reproducidas por veintena de periódicos alrededor del mundo, disertaba sobre diversos temas de la acutalidad y de la historia.
De su obra literaria el poeta Juan Gustavo Cobo Borda destaca imágenes recurrentes: "Colón y Vespucci, la conquista española, el turbión de la independencia, con Bolívar y Santander a la cabeza, la rebeldía del estudiante y la más atrayente galería de mujeres, con Simonetta Vespucci y Gabriela Mistral del brazo. Feminista antes del feminismo, fue también él precursor concreto de un americanismo efectivo. Aquel que luchaba, desde la censura y el exilio, por la libertad de expresión como el mejor antídoto contra las dictaduras".
Más de 60 libros y media docena de revistas comprueban la generosa sencillez de su dialogo con todo el mundo. Carlos Pellicer, Alfonso Reyes, Victoria Ocampo, Francisco Romero, Mariono Picon Salas. Y de su paso por la diplomacia se recuerda que fue embajador colombiano en Argentina, Italia, Israel, Venezuela y la Santa Sede, además de cónsul en Londres.
En una breve nota anunciando su fallecimiento, su periodico predilecto sentencio: "Arciniegas fue, sin duda, uno de los colombianos más ilustres de nuestro tiempo, como lo demostró su inclusión dentro de Los 100 personajes del siglo XX en Colombia, serie histórica publicada por El Tiempo.


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73110
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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