Variedades

Gestos que lo delatan

Hay signos voluntarios e involuntarios. Unos obvios, otros menos obvios. Quieran o no, te venden. A ellos también.


Si se ruboriza cuando estás cerca, cancanea mucho, te esquiva la mirada o te la sostiene y ves en ella un brillito especial, pudiera ser que le gustas.
Se cree conquistador. Cuando habla contigo le gusta andar tocándote el hombro, se reclina hacia ti. El espacio entre ambos es muy corto y te mira con ojos de "matador". Con una mirada de tigre. Es porque se siente confiado y cree poder tener alguna posibilidad contigo.
Cuando miente o está nervioso traga y respira hondo. Su mandíbula se pone tensa, le sudan las manos. Se ríe sin razón. Toma objetos en la mano y comienza a jugar con ellos. Se retuerce los dedos, camina de aquí para allá y se rasca la cabeza. ¿Estará en un atolladero?
Queremos ayudarte a que te vuelvas una experta y sepas cuándo te miente, cuándo está ansioso. Cuándo su alegría es sólo una máscara. Si oculta algún temor. Y, sobre todo si se muere por ti. Hay tantos mensajes que se manda con el cuerpo. Señales. Indicativos de su estado anímico. De simpatía y rechazo. Puedes aprender a descifrar su lenguaje corporal. A leer esos códigos especiales.
A veces, hasta sus silencios dicen más que las palabras. O, lo que es peor, sus gestos contradicen lo que afirma. Los hombres son tan ingenuos. ¿O se hacen? De hecho les llevamos la delantera en esto de.. Bueno, ustedes ya saben.
También, cuando te da la mano puedes sacar muchas conclusiones acerca de él. ¿La aprieta mucho? ¿Es una mano sudorosa? ¿Está como aguada, como si un sapo se posara sobre la tuya? ¿Se queda como jugando con tus dedos? ¿Tiene una sensación de calidez o más bien de animadversión? ¿Te mira a los ojos?
Cuando le preocupa algo o está apesadumbrado puede andar distraído, mostrarse arisco o sencillamente evadir cualquier encuentro. No tiene cabeza para nada. Y, hablando de cabeza, verlo sosteniéndosela y con la mirada como perdida o enfocada en un punto fijo es bastante común cuando las cosas no le están saliendo bien en el plano que sea.
¿Verdad que todo esto suena interesante? Ciertamente, pero, antes de seguir adelante, permíteme decirte que el primer estudio científico de relevancia sobre comunicación facial fue publicado por Charles Darwin in 1872. Él concluyó que muchas expresiones y sus significados (Ej.: sorpresa, vergüenza, temor, horror, orgullo, odio, amor, alegría, culpa, ansiedad, timidez y modestia) son universales.
Ahora sí, sigamos en lo que estábamos. Anthony Wilden, Flora Davis, Edward Hall, Rosenthal, De Paulo, Bronnigar y Humphries, Goffman y el antropólogo Ray Birdwhistell nos hablan de esta multidimensional manera de comunicarse.
Cuando un "don Juan " está midiendo el terreno, su manejo del contacto visual es un as que sabe usar con precisión para darle un "jaque mate" a su "presa".
También con el ángulo entre cuerpo y cuerpo se envían mensajes. Se puede saber mucho sobre quienes conversan, si hay "rapport" o rechazo. Analiza cuando hablas con él: si se queda de frente o inclinado hacia ti, o por el contrario está casi dándote las espaldas. Si te gusta él, lo primero te conviene. Lo segundo, no. A menos que sea tímido y ande a la defensiva.
Ahora bien, hay que ver que la distancia entre dos personas que conversan varía de unas culturas a otras.
Los brazos cruzados sobre el abdomen denotan comodidad. Si es sobre el pecho puede interpretarse como rechazo, estar a la defensiva o como para darse calor. Veamos más sobre cómo leer en él como en un libro abierto.


La manzana de Adán se vuelve más prominente en él cuando está bajo estados de ansiedad, incomodidad y vergüenza. Y es evidente cómo los músculos se contraen para tragar, aclarar la garganta o vocalizar una objeción la cual puede llegar a no decir.
Una expresión suya de disgusto puede incluir tensión corporal, contracción de cejas, compresión de la boca, respirar como un búfalo. Ponerse las manos en las caderas y alistarse para el ataque, también habla de mal humor.
El hecho de que tú hagas un gesto y él te imite, indica que hay sincronía, que se identifican.
Por ejemplo, él está conversando contigo. Se sienta cómodo en una silla, casi echado sobre su espalda, con las piernas hacia ti y bastante separadas. Está confiado. Siente que domina el terreno. Peor, y de muy mala educación, por cierto, es si él coloca las piernas cruzadas sobre la mesa. Sencillamente se siente poderoso.
Si se muerde parte del labio inferior y te mira con intensidad. De ti depende.
Esa dimensión "escondida" de él, pero que sólo es visible para quien sabe mirar más allá de lo aparente y contraponer lo verbal y lo corporal es para ti un reto descubrirla. Cuando te vuelvas una experta sabrás si ese es el hombre que quieres o sencillamente estabas equivocada. Frente a un desconocido.


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239116
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América