Frescura es la palabra que posiblemente mejor defina a todo lo que significa “Glee”. Ya sea como serie de TV (a punto de entrar recién en su tercera temporada) como música y ahora también como película.
Aunque estrictamente sea más un documental que una película en el sentido ficcional del término, ya que retrata la gira que los queridos personajes de ese dispar curso realizaron en Estados Unidos –aunque luego se extendió a Canadá y a Europa– resulta una aproximación muy interesante a ese mundo.

Por si no lo saben, “Glee” es una comedia musical acerca de un grupo de estudiantes –entusiastas y ambiciosos– que luchan por eclipsar a su competencia en el “Campeonato Nacional de Canto y Baile”; mientras deambulan por los pocos amistosos pasillos de la secundaria McKingley.
La serie de TV con solo dos temporadas se ha convertido en una referente de la cultura pop y ha creado millones de fanáticos que se definen con el divertido término de “Gleeks” (juego de palabras con “Geeks”, más cercano a lo que se conocía en los 80 como “Nerds”, aunque ahora se les considere “herederos del mundo por venir”).

Filmada en dos días, durante dos de los más importantes conciertos en el IZOD Center, en East Rutherford, Nueva Jersey, el film muestra todos los números musicales más famosos –“I’m a Slave 4 U”, “Raise Your Glass”, “Teenage Dream”, “Lucky” y la famosa y especie de himno de la serie “Don’t Stop Believin”– junto al detrás de escena del grupo. En esto se asemeja a la idea del interesantísimo filme documental “This is It” estrenado con posterioridad a la muerte de Michael Jackson, que retrataba los preparativos de la que sería su última gira.
Kevin McHale interpreta al excéntrico Artie, que está discapacitado en una silla de ruedas en la serie, y ahora en el film le toca una emocionante escena en la que mediante un sueño canta y baila en el escenario.
Dianna Agron encarna a Quinn, tan bella como manipuladora, que también integra el Club de Canto, habiendo sido anteriormente capitana del equipo de porristas llamadas “Cheerios”.
Artie y Quinn son dos de las estrellas más destacadas de “Glee”; al igual que cada uno de los queridos y diversos personajes, tienen sus fallas, pero finalmente salta a la vista su talento y autenticidad.
No queda aún demasiado justificado el hecho de que haya sido rodada en 3D y se presente así al público. Salvo por ciertas escenas de las movilizantes coreografías, el formato parece nuevamente ser solo un agregado más, que no produce demasiados aportes.
“Glee” es un fenómeno que no tiene techo. Cantantes famosos como Madonna, Lady Gaga y Britney Spears participan y permiten que sus temas sean interpretados en nuevas versiones en el programa. Parece que “nunca se debe dejar de creer”.
La música.
La música de “Glee” continúa siendo una de las fuerzas motoras detrás del fenómeno cultural. Hasta la fecha, versiones grabadas en estudio de las 23 canciones que aparecen en “Glee 3D, la Película” han vendido casi seis millones de copias. A la fecha, 34 millones de temas de “Glee” han sido descargados digitalmente, con más de 10 millones de discos vendidos en todo el mundo.
La serie se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop. Ostenta elogios de la crítica, una devota cantidad de aficionados “Gleeks”, dos álbumes de platino y dos de oro, más de 29 millones de canciones descargadas, el álbum con mayor número de sencillos en el “Billboard Hot”.