Situada a orillas del Mar Mediterráneo, a unos 221 kilómetros del norte de la capital de Egipto, El Cairo, se levanta hermosa e imponente Alejandría, segunda ciudad en importancia de ese país. Pero más que recoger memorables momentos históricos como las más cruentas batallas, y ser escenario de los amores de Cleopatra, esta ciudad albergó en su interior el más singular faro del mundo, así como la hoy gloriosa e inmortal Biblioteca de Alejandría.
Construida por Tolomeo I° en el siglo IV antes de Cristo, y con casi un millón de manuscritos, este primer centro de la sabiduría mundial fue sin lugar a dudas la más maravillosa de su tiempo. Además de reunir eminentes representaciones de las culturas egipcia, persa y greca, entre otras, sirvió como instituto de investigación y museo, convirtiéndose así en la fuente esencial de información para muchas generaciones de sabios, hasta su desaparición en el cuarto siglo antes de Cristo.
Científicos y sabios mundialmente famosos frecuentaban esta biblioteca, entre ellos el brillante matemático "Euclides" y el gran geómetra "Apollonius", quien introdujo los sistemas de movimiento que explicaban la rotación planetaria.
Igualmente la matemática y astrónoma Hypathia, así como los sabios Hippocrates, Herophilus y Arquímedes, fueron parte de las celebridades que hicieron de la Biblioteca de Alejandría su segunda casa. Quizás ante los avances de la modernidad y la tecnología es difícil imaginarse cómo funcionaba este centro, no obstante para dar una idea se puede mencionar que los libros eran rollos de papiro y sólo podían circular bajo el laborioso proceso de hacer copias individuales.
Es importante mencionar que una de las más grandes obras que poseía la biblioteca fue un libro del astrónomo Aristarco de Samos, que presentaba a la Tierra como uno de los planetas que giraba alrededor del Sol y con las estrellas enormemente distantes.
De la misma forma figuraba entre sus anaqueles la "Colección Hipocrática" conformada por casi 70 libros, que por su preservación, hoy permiten hacernos una idea del progreso de la ciencia médica en el mundo griego durante los dos siglos precedentes. Sin embargo, esta maravillosa biblioteca desapareció hace miles de años por sucesos aún no esclarecidos, provocando múltiples hipótesis.
Hay historias que cuentan que la misma fue destruida por Julio César cuando entró a Alejandría con sus tropas y se provocó un incendio, mientras que hay quienes aseguran que los libros fueron removidos de la biblioteca y llevados a Roma para ser usados por el César. Pero hay también una versión que sugiere que al cambiarse los libros a un nuevo material con pieles de cabras y ovejas, Alejandría no pudo cambiar su colección al nuevo método, cayendo en desuso.
Lo cierto es que luego de permanecer en ruinas a través del tiempo por miles de años, la biblioteca abrió nuevamente sus puertas con la idea de devolverle a Alejandría la gloria que tuvo en tiempos antiguos, así como transportar esa misma antigüedad a la era moderna.
Y es que desde 1989 el gobierno egipcio con la ayuda de la UNESCO, se dedicaron a acondicionar la nueva biblioteca exactamente en el mismo lugar donde se encontraba la famosa fuente de sabiduría de la antigüedad.
Hoy, con una inversión arriba de los 170 millones de dólares y capacidad para ocho millones de libros, esta imponente estructura posee 45 mil metros cuadrados en sus 11 pisos, ubicados al lado del campo principal de la Universidad de Alejandría. Su meta: establecerse como sede del aprendizaje para retomar su pasada reputación y así volver a ser el centro de la sabiduría y el conocimiento.