A Irlena Brown Villalobos siempre le pareció cursi el "amor de viejos"; ahora ella ríe y se encoge de hombros, "Dios no castiga palo, sino lengua", es su explicación. Ella, de 45 años, y su prometido, un apuesto empresario español de 48 años, viven una intensa, sorpresiva y alegre historia de amor.
Todavía ni ella misma lo cree. Ellos se conocieron en 1991 en un gimnasio en España. Doce años después se volvieron a ver. Irlena describe su romance: "La complicidad, el agarrarse de las manos, los besos, las caricias, es el típico romance de adolescentes que tú dices: ¿Caray éstos no tienen ninguna vergüenza?. Muchas veces me le quedo mirando y le digo: ¿A ti no te parece que hacemos el ridículo?".
A medida que los años pasaban, ¿Cómo manejó los comentarios de quienes le preguntaban cuándo se casaba? "Yo soy una persona clara, sencilla y bastante dura conmigo misma y nunca he querido vivir pendiente de lo que dice la gente o de privarme de hacer cosas por el qué dirán. He conocido mujeres y hombres que se han privado de disfrutar de relaciones de amistad y amorosas por eso y al final no tienen una vida lo suficientemente larga para lamentarlo", nos explicó.
Observó que en Panamá es muy dado que a los 30 años empiezan las señoras de edad a preguntar: "¿Cuándo te casas?, ¿No vas a tener hijos?, pero si ya tienes edad". Lo que le recuerda un chiste que decía que cuando las tías te preguntaran eso le respondieras "Y tú ¿Cuándo te mueres?, pero si ya tienes edad, ahora mismo te tienes que enfermar".
En su opinión, cada día es más común que mujeres y hombres pospongan el matrimonio. "Tienes que inventarte una sonrisa todos los días, un comentario nuevo, un chiste fresco, cuando lo que te provoca es decir: "Mire señora no jorobe que estoy teniendo sexo hace rato", expresó.
Su prometido Emilio Cendrero, es originario de un pueblo en Extremadura llamado Siruela. Le encanta Panamá y disfruta mucho de nuestro calorcito; Irlena, por su parte, adora el frío de la madre patria. Aún no deciden donde casarse, la familia de Emilio quiere venir a celebrar el matrimonio a nuestro suelo, mientras que las amigas de Irlena ya están organizando el grupo para el viaje. Cuando contraigan nupcias posiblemente radicarán en España y vivirán por temporadas en la propiedad de Penonomé de Brown.
Por el momento no hay planes de escribir a la cigüeña, Emilio tiene dos hijas de 22 y 25 años a quienes Irlena adora. Tampoco han señalado un destino para la luna de miel, que será en Europa. Todavía no tienen planes definidos, ninguno de los dos está apurado por casarse; están viviendo juntos una parte del año aquí y otra en España.
"A nuestra edad decir que somos novios es como una cursilería. Yo digo que es mi marido y él dice que soy su mujer, pero en realidad somos novios, pero a los 45 y 48 años decir mi novia y mi novio la gente se te queda viendo como loca", admitió la gobernadora.
¿Cómo es la intimidad entre dos seres tan desenfadados como ustedes?, le preguntamos. Irlena indicó que de momento es divertida. "Yo supongo que va a llegar un momento en que tendremos que tomar decisiones que nos pongan a los dos en aprietos. Tratamos de conversarlo todo y decir lo que sentimos, pero tratamos de hacer la relación liviana y fácil de llevar, sin hacer de todo un problema".
En diez años Irlena Brown ve consolidada su relación con Emilio, siendo una pareja madura, pero juvenil, con sus aspiraciones políticas cumplidas o por cumplirse; pero por ahora compra cada revista de novias que encuentra y planea un viaje a España para fin de año. Allí se encontrará con diseñadores, le hace mucha ilusión casarse con un traje de sevillana.
"Lamento lo que voy a decir porque no quisiera que los hombres se sintieran afectados, pero el círculo de hombres con quienes relacionarse se cierra cada vez más. Yo quisiera exhortar a los hombres de nuestro país a que no se queden atrás, tienen que retomar el paso, lo que no significa ser autoritarios o machistas, sino prepararse y superarse profesionalmente, dejar los tabúes y los miedos y modernizarse", opinó.
A su parecer deben ser mejores compañeros y colegas y no esperar a que una mujer los cargue, los mantenga o los lleve hacia delante. Hombres y mujeres debemos darnos más cariño, respeto y un mejor trato.
"Si piensas en tus compañeros de escuela o están haciéndose los cómicos o están intentando dar lástima y necesitas darle un poquito de estímulo y llamarles la atención para que se superen y se atrevan. Las mujeres hemos ganado terreno, pero lo queremos para compartirlo, no para nosotras mirarnos al espejo. Queremos compartirlo con alguien quien su criterio no sea la cerveza o el carro de moda", comentó.
Le preguntamos qué es lo especial que tiene este hombre que le hizo decidirse a dar el paso. Con el característico brillo en los ojos de los que aman respondió que son varias cosas: la claridad de sus pensamientos, la sencillez de sus principios, convicciones bien arraigadas y sencillez del carácter y del alma.
"Es una persona de principios sólidos pero sin rebuscamientos ni actitudes. Es un hombre muy sincero y muy claro, no tiene complejos, es divertido, tiene excelente humor; es chistoso y a la vez muy serio, es susceptible y no teme demostrar un sentimiento y expresarlo. Lo que más me atrajo de él es que es muy equilibrado y seguro de sí mismo. No necesita desarrollar una pose para conquistarme y hacerme feliz, es como es y me hace feliz", añadió.