El conocido y polémico cineasta británico Peter Greenaway ("Los libros de Próspero") considera que el cine está "muerto cerebralmente" aunque siga "moviendo el rabo como un dinosaurio".
"La muerte del cine ocurrió el 31 de septiembre de 1983, cuando se introdujo el control a distancia en el salón de estar de las casas porque ahora el cine tiene que ser arte interactivo y multimedia", afirma Greenaway, citado por el diario "The Independent".