Ellas recorren un bosque a todas horas, incluyendo día y noche; son la voz guía frente a un movimiento activista y ocupan un alto rango dentro de alguna organización que trabaja en defensa de la conservación del ambiente.
Estos rasgos han marcado la vida de mujeres que no son parte del anonimato social y son blanco de la opinión pública al convertirse en estandarte para defender una causa y transmitir lo que a su vez, es una responsabilidad civil.
¿Qué motiva a una mujer a ser portavoz de un proyecto y animar, con su entrega, a millones de personas en la búsqueda de soluciones ante los problemas ambientales? La respuesta la encontramos en dos "Guardianes de la Tierra".
Para Dionora Viquez, bióloga y directora del Parque Natural Metropolitano, el espacio que ha ganado la figura femenina dentro de los aspectos relacionados con la defensa del recurso natural es una cuestión intrínseca, pues la mujer es protectora por naturaleza. Por ello cree fervientemente que debe proteger el contexto más allá de las fronteras de su hogar.
Una opinión similar mantiene Gabriela Etchelecu, directora de la Fundación Mar Viva, quien relaciona el tema de la protección del ambiente con la atención que le damos a nuestra familia y al planeta que habitamos.
"Entender este asunto requiere de sensibilidad y comprensión, peculiaridades que se destacan en la mujer. Además, es un problema que ha sido descuidado por mucho tiempo. Para lograr resultados efectivos y en corto tiempo, las mujeres han demostrado mayores avances", señaló Etchelecu.
Ambas mujeres han enfrentado proyectos con buenos resultados, y ante la postura intimidante de los hombres, nunca se vieron limitadas para ejecutar sus planes. "Hemos aprovechado nuestras fortalezas, que en ellos son debilidades, y viceversa".
Así como han dado marcha a innumerables proyectos, la labor de éstas y muchas líderes ambientalistas en el mundo, se ha visto enmarcada en situaciones difíciles.
Etchelecu manifiesta que en su caso, el conciliar la parte social y empresarial con el tema del ambiente no ha sido fácil, "pues hay quienes creen que un aspecto va en contra del otro, e ignoran que el ambiente es un eje transversal en todos los temas".
Por su parte, Viquez describe que la limitante se encuentra en la desatención de los adultos ante las situaciones ambientalistas que se están tratando a nivel mundial.
"No existe tarea más urgente que seguir trabajando con los niños, quienes serán los que se encargarán, con los años, de resolver un problema que los adultos hemos ignorado", enfatizó.
Panamá es un país con inmadurez en lo que a políticas ambientales se refiere, debido al interés económico que reina en ciertas ocasiones.
Sin embargo, algunos logros han sido notorios gracias al tema de la educación ambiental, la cual ha sido implementada desde los centros educativos.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, la voz se unifica.
Los involucrados llaman a una sociedad más consciente del deterioro ecológico y a emprender un plan de toma de decisiones favorables para nuestro entorno.
La principal herramienta es la proactividad y destacar la impostergable solución de los enigmas que encierra la urbanización y la destrucción de los recursos naturales, lo cual traerá como resultado un futuro incierto para la vida humana.
Dicho en otras palabras, la pasividad y la complacencia nos están matando.
Raisa Banfield, arquitecta y líder activista que participa de varios grupos ciudadanos que buscan un desarrollo más equilibrado a través de la conservación de los recursos naturales, asegura que la respuesta de la sociedad ante este dilema ha pasado de tímida y escasa, a cada vez más consciente y comprometida.
Como miembros de una nación hemos reconocido que contamos con fuertes herramientas para enfrentar al interés económico de los gobernantes, que tanto afecta al entorno ecológico. "La información, el valor, el fundamentarnos en la verdad y en la Constitución Nacional y la solidaridad, son todos elementos imprescindibles para hacer frente a los poderes que generalmente se imponen y satisfacen intereses particulares en detrimento de los colectivos, afectando así nuestros recursos", manifestó.
Banfield está segura de que con el pasar del tiempo, en Panamá se hará notorio un incremento de los grupos activistas en pro de una causa, y que de hecho se convertirá en una "cultura activista", cuyas raíces implican un cambio de actitud personal.
En este sentido los jóvenes también juegan un papel importante. Siendo víctimas de las consecuencias de nuestro proceder erróneo en materia ambiental, su participación activa en la problemática es más beligerante y se convierte en un agente más transformador que 100 adultos juntos.
Guardianes de la naturaleza
Con motivo de la celebración del Día Mundial del Ambiente, hoy destacamos el trabajo de las guardianes de nuestro entorno.