El pasado 17 de mayo fue un día muy especial en la agenda de todos los noruegos. Todo el país celebra su día nacional, festejo popular que conmemora su Constitución.
Para la ocasión, miles de ciudadanos salen a la calle para ver el tradicional desfile que alumnos de numerosas escuelas de todos los rincones del país escandinavo protagonizan con trajes típicos, música y banderas de la nación en mano.
Como viene siendo habitual y según marca la tradición, la familia real noruega presidió los actos conmemorativos.
Primero, el príncipe Haakon y la princesa Mette Marit, acompañados por sus hijos, los príncipes Sverre Magnus e Ingrid Alexandra, saludaron a las puertas de su residencia, el palacio de Skaugum a la procesión formada por alumnos de unas 30 escuelas.
Vestidos con los ‘bunad’ (vestido tradicional noruego) y agitando enérgicamente la bandera, llamaron la atención de los presentes, sobre todo los pequeños de la familia.
La princesa Mette Marit tuvo que coger en brazos a su hijo, Sverre, que estaba algo cansado. Más tarde, El joven Marius, hijo de un matrimonio anterior de Mette-Marit, se unió a su familia después de que su escuela desfilara.