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Hace falta la solidaridad entre panameños

La vida urbana no nos da la oportunidad de solidarizarnos, pero, tampoco hay política social en este país para tratar de fomentar esta solidaridad, afirma la socióloga panameña Enriqueta Davis Villalba


Fomentar la responsabilidad comunitaria es perentorio en nuestro país, donde los grupos con más capital social, como la población indígena, son los más marginados, comentó la Dra. Enriqueta Davis Villalba, socióloga. Dijo, sin embargo, que, grandes ejemplos de solidaridad se dan, por ejemplo, en algunas zonas rojas donde a los maleantes salen a defenderlos las mamás y otras personas.
El hecho de que las redes que forman el capital social sean más sólidas en estas áreas más marginadas obedece, a juicio de la socióloga, a que estos individuos sienten que la sociedad los agrede por el mero hecho de ser pobres.
Cierto es, según explicó la fuente, que la vida urbana no nos da la oportunidad de solidarizarnos, pero, tampoco hay política social en este país para tratar de fomentar esta solidaridad, que aflora en momentos de crisis y aunque en forma negativa se dio durante la invasión en que gente de todas las escalas sociales participaron en vandalismo y asaltos, ambas acciones tipificadas como delitos, pero, muchas de esas personas después repartía lo robado con moradores de las barriadas donde vivían.
O sea, analizó la Dra. Davis Villaba, el origen estaba mal pero la actitud posterior nos dice que si nosotros fomentamos con una política pública esa solidaridad, se lograría mucho, porque la gente podrá solucionar sus problemas sin necesidad de que el gobierno lo haga todo por ella.
Pueden, por ejemplo, organizarse para que sus calles no estén sucias (aunque el camión de la basura no pase todos los días), pueden hacer campañas contra el ruido, velar porque la calidad del transporte público mejore y estar vigilantes para que los precios de los alimentos y artículos de primera necesidad no aumenten vertiginosamente.
Por otra parte, dijo que la gente suele mostrarse indiferente ante la suerte del vecino si los problemas de éste no le afectan directamente, porque la gente se ha acostumbrado a ser cómoda, ya que cancelar la responsabilidad comunitaria o colectiva es muy fácil.
A juicio de nuestra interlocutora, hace falta empatía para dejar a un lado esa actitud de que "ese problema no es mío", para aprender a sentirse parte del grupo, ya que hay demasiado egoísmo a la hora de determinar las responsabilidades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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