Provocado tanto por la propia base del filme y el libro de J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe da un salto hacia la madurez como por el hecho de que los actores protagonistas ya no son los niños que eran al rodar la primera entrega hace nueve años, sino jóvenes adultos que bordean la veintena.
Dirigida, como la quinta, por David Yates, es una película más oscura y también más adulta: los tímidos escarceos sexuales de la última entrega dan paso en ésta a un casi permanente coqueteo entre los protagonistas.