EN DARIÉN todo es diferente. Su abundante vegetación, la gente, el mar y, sobre todo, sus expresiones culturales son una muestra. Incluso son diferentes las celebraciones religiosas como la Semana Santa y la Navidad, pero en particular llama poderosamente la atención la fiesta del Corpus Christi por su colorido y carácter solemne y popular.
Pero preservar estas tradiciones le cuesta mucho a sus seguidores, ante la frialdad de quienes deben promover la cultura en nuestro país.
Afortunadamente hay quienes sienten la necesidad de buscarlas y preservarlas.
Y en el corregimiento de Garachiné sus moradores dan muestra de ello. Pues desde hace años, un grupo de garachineños, se ha dado a la tarea de rescatar la danza del Corpus Christi.
Según cuenta Felipe Córdoba Jr., el más antiguo bailarín y quien este año desempeñó el papel del Diablo Mayor, la Danza del Corpus Christi llegó procedente de la isla de San Miguel.
Por lo menos así se lo narró su padre, Felipe Córdoba -ya fallecido- quien fue bailarín y músico de la danza toda su vida.
Aunque no dio fecha exacta de la llegada de esta tradición, el que ha nacido en Garachiné, sea adulto mayor o niño, ha visto en alguna ocasión de su vida un diablo el día de Corpus Christi, que este año se realizó el pasado jueves 7 de junio.
El trabajo de rescate lo realiza el Club de Garachineños Residentes en la Capital, que desde hace tres años se dio a esta tarea.
Según Raúl Forde, presidente del Club, el objetivo primordial del movimiento es incluir a los más pequeños en el desarrollo de la danza, lo que les asegurará que en el futuro no se carezca de bailarines, como sucedió en años anteriores, en los que sólo llegaron a tener cinco diablos, pero aun así, salieron a danzar.
Este año, seis niños formaron parte de los 17 diablos que salieron a danzar. "Eso es muy bueno, porque nos indica que los niños se están interesando por la danza", destacó Forde.
Eric Palacios, un niño de 11 años, fue uno de ellos y quien desde hace seis años danza. Eric aseguró que por una "manda" bailará por 10 años más, pero, además, nos dijo que le gusta el día del Corpus Christi, porque se levanta desde las 4 de la madrugada, a vestirse y prepararse para danzar durante todo el día por las estrechas calles del pueblo.
No sólo los niños se interesan por danzar. Felipe Córdoba Jr., hijo del Diablo Mayor, tiene 25 años y este año también volvió a danzar, después de una prolongada ausencia.
La danza de Corpus Christi en Garachiné reglamentariamente debe sumar 24 diablos entre Diablo Capitán, que es el que dirige al grupo, primera y segunda guía, los diablos rasos y el Diablo Mayor.
El ritual del Corpus Christi se inicia desde las 5 de la mañana, cuando repican las campanas de la iglesia de La Merced, patrona del pueblo, señal para que la diablada inicie su arreglo.
Unas dos horas más tarde el Diablo Capitán inicia la búsqueda de cada uno hasta llegar a la casa del Diablo Mayor, donde, después de un diálogo con el Capitán, se incorpora a la danza para dirigirse a la iglesia; luego de pedir autorización al ángel y al alma, los diablos entran al templo a rendir tributo al Santísimo.
Después de una larga ceremonia, los diablos inician el recorrido por las calles del pueblo, hasta que llega el crepúsculo, cuando nuevamente se dirigen a la iglesia, esta vez a acompañar la procesión del Santísimo por las calles del pueblo.
Hoy son pocos los pueblos en toda la República de Panamá que mantienen vigente la celebración del Corpus Christi con las representaciones teatrales de diablos y ángeles, como lo instauraron los frailes españoles para evangelizar en la fe católica a indígenas y negros.
Hay diablos en Garachiné
Se incluye a los niños dentro de las danzas, para asegurar la continuidad de esta tradición en el pintoresco pueblo.