El abandono de la función primordial de la escuela primaria ha legado dos generaciones de jóvenes que ni nos entienden ni hablan de modo que los entiendan o no se pueden entender ellos mismos.
Así lo puso de manifiesto Demetrio Fábrega, reconocido escritor, quien dictó la conferencia "El lenguaje como requisito de la vida nacional", en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, en el marco del Foro Nacional del Libro y la Lectura, que concluyó ayer.
El que las nuevas generaciones hablen y escriban mal, es en parte es producto de que "se ha entregado a las polillas las maravillosas ediciones del libro "Quiero Aprender".
Se lamentó también de que "los 20 tomos del Tesoro de la Juventud ya no se ven en ninguna parte porque el adolescente de hoy no puede leerlos, y si se pusiera a leerlo, no podría entenderlo".
Un ¡no! rotundo a la enseñanza de la lectura en bloques dio "Meco" Fábrega, quien dijo que producto de la degradación del lenguaje y de que el niño no aprenda a leer en la primaria "hablar mal, escribir peor y entender algo distinto de lo que se ha dicho es tan común que muchos no se dan cuenta".
Sucede entonces que "el significado tiende más y más a dejar de ser responsabilidad del hablante que del oyente".
El Académico de Número mencionó errores comunes como usar escuchar en vez de oír. "Escuchar es un acto de la voluntad y oír es un fenómeno fisiológico", dijo.
También se acostumbra substituir palabras o segmentos sin tomar en cuenta que un verbo con preposiciones diferentes cambia de significado. Explicó, por ejemplo, que participar es informar, mientras que participar en es tomar parte.
"Estar anuente a es estar de acuerdo con algo. Ahora en Panamá significa estar al tanto, estar al corriente, estar enterado".
Según Demetrio "Meco" Fábrega, muchos hablantes no saben usar el adjetivo antepuesto y el adjetivo pospuesto. No es lo mismo un pobre hombre que un hombre pobre.