No hay certeza absoluta de que los sentimientos hacia una persona concreta, pueden llegar a componer un sentimiento profundo y estable.
En todo caso podríamos hablar de una suficiente garantía, o de una gran probabilidad.
En este sentido, humanistas de todos los tiempos coinciden en afirmar que dos personas tienen mayor probabilidad o garantía de llegar a quererse irrevocablemente cuanto mayor sea su grado de afinidad.
Filosóficamente esta verdad se enuncia desde hace siglos diciendo que "lo semejante ama lo semejante", "la semejanza es causa del amor; la desemejanza es causa de odio".
A veces se cree que no se quieren por tener caracteres iguales, pero no es así. Estas personas chocan y se quieren poco, porque sólo son semejantes en los "defectos". Y los defectos no unen, sino que separan.
Cuando se dice que "la semejanza es causa del amor" hay que referirlo a las "cualidades".
Dos personas que poseen cualidades semejantes, se quieren. El noviazgo no es tarea fácil, pero sin duda posible y, apasionante. Es la antesala para una unión perdurable: el matrimonio como Dios manda.