Para incentivarlos a que vean teatro, Daniel Gómez Nates, el director de “El taxista y su doble vida”, junto con los profesores de español de diversas escuelas, convida a los estudiantes a disfrutar de la obra. El día que fuimos a verla había alumnos del Colegio San Agustín, que no paraban de reír y repetir frases del rafta (Félix Gómez, que diga, Esteban).
“Si queremos tener público, tenemos que formarlo y qué mejor manera de hacerlo que poniéndolo en contacto con quienes hacen y producen teatro”, destaca.

Explica que hay una innovación en este montaje, se desarrolla alternativamente en dos escenarios. La situación entrelazada obliga a prestar atención, para no perder la hilación.
Orgulloso, Daniel nos habla de su elenco.

“Félix es un gran actor y tú lo sabes. Esteban es el amigo de Jaime, es el que lo enreda todo”. Bueno, es que tiene cada salida.
También Daniel se siente muy contento de contar con la actuación de la primera actriz Elizabeth Vargas, que es una de las esposas y quien tiene una trayectoria teatral de varias décadas.
Otro experimentado dramaturgo que enriquece esta pieza teatral con su talento es Miguel Ángel Macías, quien hace de detective. De hecho es el único personaje serio de la obra. Aunque, a veces pareciera hasta que tiene que morderse el interior de las mejillas para no reírse de las ocurrencias de Jaime “para tapar su infidelidad”, que no tienen dónde acabar y vuelven locos a los cuerdos y más locos a los locos. Es que tiene una imaginación envidiable.
“Son situaciones muy creíbles. Aquí es un taxista, pero, pudiera ser cualquiera: un albañil, un comerciante, un político, un plomero, un ejecutivo que viaja, un vendedor...”, concluye Daniel Gómez Nates.