En esta ocasión nos ocuparemos de cómo se ven algunos hijos únicos, los pro y los contra de esa condición especial, algunos testimonios de padres de familia y educadores y lo que dicen los psicólogos sobre la materia.
A sus 24 años Henry George Kinkead Montilla admite que aunque aún le cuesta un poquito compartir. Su madre, Eva, desde pequeño le creó conciencia de que a pesar de que en casa gran parte de la atención era para él, en el mundo hay más personas. Cada vez que parecía olvidarse de esto ella le recordaba "existe el resto del mundo". Además, cuando estaba en kinder promovió que él conversara con sus compañeros de clase, para que no fuese un niño tímido y solitario.
Indudablemente, ser hijo único ni es la panacea ni es algo que tenga que disgustarte ni asustarte. Hay de todo. Henry dice que lo malo es que "no hay a quién echarle la culpa de las cosas". Lo bueno, "que hay más atención para uno y eso es muy bonito".
Enrique Ortega, de 18 años, por su parte, resiente la falta de alguien con quien conversar y compartir. Cuando niño, con quien jugar. Se queja de que sus padres quieren saber hasta el último paso que da. Además, "te exigen demasiado y a la hora de las reprimendas y castigos también son todos para ti".
Quizás lo que más le agrada de ser hijo único es que "todo te toca a ti, tienes tu propio espacio individual, para colocar tus cosas personales y moverte, el cual no tienes que compartir". También, te pueden satisfacer más tus gustos materiales y enviarte a mejores escuelas.
Annie (Ana Gabriela Donado), a sus siete añitos si bien disfruta el ser hija única no duda en mandarle este mensaje a sus padres: "Sí quiero tener hermanos, porque a mí me gusta compartir los juguetes. A veces cuando mi prima viene yo los comparto con ella y la trato como si fuera mi hermana. No me molesta que toquen mis cosas. Puedo jugar sola, pero también me gusta jugar con otras niñas".
Generalmente el hijo único quiere ser el rey y se vuelve muy competidor. Quiere ser el primero. No acepta que le llamen la atención y cree que lo que él dice es lo máximo. Le da mucha dificultad trabajar en equipo, dar cabida a otras opiniones u opciones. Socialmente es más la restricción que la posibilidad. Es importante armarle un mundo donde pueda confrontar sus ideas y su manera de ser con los demás. Esto es parte de lo que ha podido apreciar como docente Javier González.
"Cuando tienes un hijo único quieres que sea el mejor. Tratas de darle todo. Lo que puedes y lo que no puedes. Le exiges, pero también pudiera ser que le des mucha libertad. O se te olvida que es un niño y a veces tus demandas superan su capacidad de respuesta", así opina la mamá de Darío Antonio González, de doce años, quien cuando tenía cuatro años ya sabía escribir su nombre, contar hasta 30, dar su dirección y número de teléfono, ordenar su ropa y bañar al perro.
Siempre es un alivio tener que comprar ropa y calzado o hacer el súper sólo para tres. Con el poco tiempo del que dispongo sería muy difícil hacerlo para una familia más numerosa, expresó María Guadalupe Ibarra, madre de Osiris, de tres años.
El ser hija única y madre de hijo único, le da potestad a Zugeidis para opinar así: "yo no terminaba de abrir la boca cuando ya me habían complacido. Fue un error en mi crianza. La vida no es tan complaciente. Creo que hay que buscar orientación. Y, si depositas todos tus anhelos en un hijo único y las cosas no salen como pensabas le has impedido lograr sus metas y sueños y te sientes culpable y frustrada".
lEl hijo único no tiene que competir por la atención de papá y mamá, porque ocupa un lugar privilegiado en la vida de ellos. Nada de irse a los extremos y presionarlo tanto que no le den cierto margen de libertad para ser él. También se debe evitar sobreprotegerlo al punto de que haya una codependencia mutua dañina para ambos. Si están cuidándolo demasiado y le impiden solucionar problemas, le hacen sentir incapaz. Si se le enseña que hay límites, que debe respetar a la autoridad, que hay que compartir, ser tolerante y valorar las diferencias individuales puede ser feliz, popular, un líder.
Desarrolla más la imaginación. Tiene más tiempo para él, para jugar solo, inventar..
Le resulta difícil tomar turnos, aceptar que otros puedan tener la razón y tener primacía en la atención de sus seres queridos.
Como crece entre adultos, su marco de referencia es más amplio que el de otros niños al igual que su vocabulario. A veces pareciera no encajar en escenarios donde se hablan sólo temas infantiles.
No es lo mismo ser hijo único porque la pareja así lo planificó (para darle lo mejor y para que papá y mamá puedan seguir alcanzando metas en otros planos), que debido a la muerte de un hermano o hermana, ni porque la madre no pudo tener más hijos.
El hijo único, en gran parte es "hechura" de sus padres y del medio ambiente. Si usted es un padre o madre de familia de un hijo único, procure entender y haga que él comprenda que cada individuo es único y especial en la sociedad y merece respeto.