Variedades

Historia de Juan


Juan se encuentra actualmente en una etapa de rehabilitación por droga en un Centro especializado de la ciudad de Colón.
Dice Juan: Vengo de un hogar adonde sólo vivíamos mis cinco hermanos, mi mamá y yo. Mi papá nos abandonó cuando éramos pequeños y cada vez que íbamos adonde él a buscar plata para la comida, nos decía que la cosa estaba dura y que no tenía plata, sin embargo, sí tenía plata para comprar alcohol y emborracharse dejándonos a nosotros con hambre y sin ropa. Mi mamá trabajaba en la calle vendiendo su cuerpo por algunos dólares, dejándonos solos todo el día sin cuidados ni atención. Todos los días amanecía y yo sin desayuno ni almuerzo ni cena día tras día. Fui creciendo y eso de ver a mi madre vendiendo su cuerpo me avergonzaba y me desesperaba, salí a la calle a buscar la vida y me encontré sin darme cuenta consumiendo droga. Lo hacía para refugiarme y olvidar, sin saber que estaba camino a la destrucción de mi vida. Empecé a consumir a los 12 años, me la ofreció alguien en quien yo tenía confianza y que hizo pasar por mi amigo.
Pasado el tiempo supe que ese no era mi amigo sino alguien que me quería destruir, pero se aprovechó de mi curiosidad y de mi deseo de saber que sentía estar endrogado, así probé y después no pude parar, la droga me dominaba, no sabía cómo salir de eso. Esos "amigos" que encontré en la calle me presionaban y me decían que si no hacía lo mismo que ellos no me hablarían y me sacarían del grupo. Entre mis problemas de soledad y la presión de mis "amigos" fui cayendo más y más en el consumo de drogas. Pasé 20 años recogiendo basura, comiendo desperdicios, durmiendo donde me agarrara la noche. Perdí el apoyo de mis familiares y de las personas que sí me querían. Pasó el tiempo y así conocí a una muchacha de la calle igual que yo, drogadicta, consumíamos drogas juntos, rodábamos por ahí sin rumbo, manteníamos relaciones sexuales bajo los efectos de la droga y un día ella se embarazó y luego abortó.
Seguimos durmiendo juntos en cualquier parte, encima de cualquier cartón, debajo de cualquier escalera, junto con otros consumidores, igual a nosotros. Un 19 de enero me levanté llorando, viéndome así: sucio, rechazado por todos, comiendo basura y desperdicios de otros, sin saber adonde ir. De pronto me acordé que había un Centro de Rehabilitación en la provincia de Colón y allí llegué, me ayudaron a dejar el consumo de drogas y por esa rehabilitación hoy me siento feliz porque dejé el mundo de las drogas.
Las personas que realmente me querían me ayudaron. Hoy me apoyan mis hermanos y esto me da fuerzas para continuar adelante. Ya completé el tiempo de rehabilitación y quiero conseguir un trabajo, formar una familia. Tengo 35 años y sé que hay un gran futuro para mí, libre de drogas. Toma esta decisión tú también, nunca es tarde.


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47465
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América