Se cree que el término carnaval proviene del latín medieval “carnelevarium”, que quiere decir “quitar la carne”, y se refería a la prohibición religiosa de consumir carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
Esta es una de las festividades más populares, y se celebra en los países que tienen tradición cristiana. En muchos se efectúa durante los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es cuando comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
El inicio de la celebración del Carnaval es variado y algunos son muy curiosos, como en ciertos lugares de Alemania en donde comienza el 11 del 11, a las 11 horas y 11 minutos. Otros comienzan cuando termina la Epifanía el 6 de enero, y en Italia lo comienzan el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y es conocido como el Jueves Graso. Durante el reinado de los Reyes Católicos de España, en la época de la Conquista y la Colonia, ya era costumbre disfrazarse en determinadas fechas, con el fin de hacer bromas en los sitios públicos. Después, en 1523, Carlos I dictó una ley que prohibía las máscaras y los enmascarados, lo mismo que Felipe II. El esplendor de las máscaras fue instaurado nuevamente por Felipe IV. Hoy en día hay lugares muy famosos por sus festejos tradicionales y espectaculares que se convierten cada año en cita obligada de los turistas, como lo son el Carnaval de Río en Brasil, el de Santa Cruz de Tenerife en España, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana.
En todas partes es celebrado de igual forma, con desfiles de carrozas, bailarines disfrazados con estilos característicos, comparsas formadas por grupos de máscaras representando a distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y mucha diversión. En algunos lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado y hasta las mojaderas con agua en tanques, con mangueras y recipientes.
El antifaz moderno que se usa en nuestros tiempos, es una herencia de las fiestas de Baco y Cibeles.