Son las 9:00 p.m. del martes cuando Jenny dice: Hasta luego Tuit, nos vemos en unos días. Yo le tiro besitos de lejos, que a la ponchi no le gustan ni en audio ni en video ja, ja, y agarramos un taxi hasta la estación del metro en avenida 12 de Octubre. Buscamos nuestro andén y woi, directo hacia la terminal de Albrook para hacer escala y montarnos al Ticabús con destino a Costa Rica. Nuestro objetivo es tripear el Festival Internacional de las Artes (FIA), ampliar nuestra visión y aprender qué podemos integrar a Panamá.
En aduanas de Paso Canoas, nos indica un señor: Bajen las maletas y entren al cuarto. Ya en el cuartito colocamos las maletas en el centro y las nalgas contra la pared, a esperar a que entre el huele-huele a hacer su trabajo. Es un perrito que tiene ojos cariñosos hermosos. Quizás sea mejor no trasladar comida de perro en las maletas, ja, ja.
Al acercarme al baño, me dice un señor: Son 200 colones. Yo quedo con los ojos redonditos y le pregunto: ¿Cuánto es en dólares?. Ah, son 25 centavos. Parece que parezco más tico que panameño, ja, ja.
De por cierto, en la frontera del lado de Costa Rica le preguntan a Jenny: Hola, ¿y cómo está Tuit?, ja, ja.
En La Sabana me acerco a los baños y observo un letrero que dice 400 colones. La muchacha me pregunta: ¿Trabaja usted aquí?. No, le comento, y me responde que: A los que trabajan aquí se les cobra 200. Gracias amiga, y agrego, Siendo sincero, no trabajo aquí. Entonces son 400, me dice.
A cada rato nos encontramos con los ojos enredados. Escuchamos cifras como 14,825 colones y 7,430 colones... y la matemática mental nos falla bastante cuando lo intentamos traducir, ja, ja.
En el Luminarium, Tino pregunta: ¿Cuánto vale la entrada?. Le responden: Vale 1,000 colones. Pero si compra este periódico que vale 250 colones puede aprovechar el cupón gratuito que trae. Y si no quiere el periódico, arranca el cupón y nos lo deja para reciclar. ¿Alguien habrá pagado 1,000 colones para entrar?
Y ahí mismo en la tarde, Jenny le pregunta a una señora: Qué rico, ¿con qué es ese mango?. Con picante y salsa Lizano, le responde, No es mango, es una bomba. Y boom... a la mañana siguiente estalla. Por favor, tráiganme Pepto Bismol, me dice Jenny...
Salgo del hotel y cruzo una cuadra cuando veo a 3 manes mirando raro hacia los lados. Yo bajo la velocidad y noto que uno agarra el auricular del teléfono público, mira hacia los lados, se echa hacia atrás y ¡plaaaa!, patada voladora. Los manes están vandalizándolo... ¡para sacarle los colones!
Mi mente me dice: Jenny va a tener que aguantarse la diarrea. Doy media vuelta, regreso y Tino me pregunta: ¿Le tomaste la foto?.
Regresando al para qué del viaje, la pregunta mágica es: ¿Qué me estoy llevando de esta experiencia?. Debo valorar los nichos que tenemos en Panamá. Nuestros nichos son nuestras subculturas. Ayudarlas a crecer y lograr intercambio entre nosotros mismos nos va a hacer buco más fuertes... y obviamente, . Manos a la obra :)
pritty
Ah, llevamos 3 días gozando y aún faltan 3 para llegar a Panamá. ¿Tienes idea de cuántas historias dejo por fuera en esta columna? Hay historias alocadas de un inodoro con ventana amplia a la calle, 800 cascos, grafiteo, Mafalda y buco más, ja, ja...
Estos los puedes encontrar completitos-pa-gozá este miércoles en el Facebook e Instagram de Roba Morena. ¡Goza pritty!
*(Activista socioambiental y artista de rock/reggae)